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Mauricio Flores

Insabi, la catástrofe

GENTE DETRAS DEL DINERO

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Mauricio FloresFoto: La Razón de México
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La semana pasada Juan Ferrer, encargado del Instituto de Salud para el Bienestar, oficializó un secreto a voces su rompimiento con la industria farmacéutica instalada en México a la que acusó —muy al estilo mañanero— de boicotear sus incipientes esfuerzos por armar una compra consolidada de medicamentos por no proporcionarle información precisa…, aunque en los hechos, ha sido el propio Ferrer el renuente a sesionar con las empresas y así empujar a la propia UNOPS hacia a la catástrofe en salud.

A la fecha los laboratorios nacionales e internacionales agrupados en la Canifarma, que encabeza Patricia Faci, no tienen acercamiento oficial con el Insabi para conocer los requerimientos específicos que vienen, aunque para estas fechas debería existir la contabilización de la demanda del sector público a fin de confeccionar las bases de licitación que se debiesen presentar dentro de dos semanas junto con la UNOPS que preside Grete Faremo.

El sector privado aceptó desde el 8 de agosto pasado, a través del CCE que encabeza Carlos Salazar, apoyar la política de adquisición gubernamental y colaborar para lograr el éxito del proceso encargado al Insabi a fin de garantizar medicamentos de calidad, suficientes y en tiempo al sector público. En contraparte, Ferrer los acusa de boicot, lo que revela la búsqueda de “chivos expiatorios” a quienes culpar del severo problema de desabasto que viene.

Vaya. Suponiendo que efectivamente en dos semanas se convoca el concurso prometido (y que no habrá corrupción como alguno de los 22 eventos que en 2018 la UNOPS reconoció en sus filas), hasta abril del 2021 llegarán los primeros envíos de analgésicos, medicamentos cardiológicos, dermatológicos, ginecológicos, gástricos, para intoxicaciones, nefrología, oncología, material de curación, neumología (incluyendo Covid-19), otorrinolaringólogos, siquiátricos, oftalmológicos, material de curación, neurológicos, para males reumáticos y anticonceptivos.

Y eso sí llegan y de qué calidad llegan.

Yucatán, fórmula que funciona. Ahora es Walmart, la empresa que encabeza Guilherme Loureiro, la que invierte en Yucatán: inauguró su primer Centro de Distribución en el sureste, invirtiendo 1,140 millones que representan 2,175 nuevos empleos directos e indirectos para surtir los más de 90 formatos de tienda que la cadena tiene en Yucatán, Campeche y Quintana Roo. La estrategia del gobierno de Mauricio Vila para atraer inversión privada a la entidad funciona que ya suma más de 40 mil millones de pesos que dieron paso a 30 mil nuevos empleos para los yucatecos. Ahí están el Parque Eólico Progreso y sus 90 Megawatts de energía limpia; la instalación de la empresa china Woodgenix, dedicada a la producción de gabinetes de cocina listos para ensamblar y la nueva planta de Cementos Fortaleza… todas mostrando cómo enfrentar la crisis del Covid19 y la recesión económica.

Tan elegante y tan tramposo. Quién perdió todo garbo fue Adolfo Domínguez, pues la marca de su mismo nombre fue demandado mercantilmente por 360 millones de pesos por AD Duraznos y Líderes en Proyección Empresarial conforme a las carpetas 325/2020 y 326/2020 que le acusan de intento de fraude: en plena pandemia, con tiendas cerradas, se intentó cobrar la mercancía de los establecimientos mediante las facturas respectivas. Cuando se vio sorprendida, la marca intentó hacer valer sus garantías internacionales de forma que también se acusa de fraudulenta. Y por pasado de listo, Adolfo Domínguez está por perder sus 20 tiendas en México. Ropas vemos, intenciones no sabemos.