Viernes 14.08.2020 - 11:53

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Montserrat Salomón

Cae Juan Carlos I

POLITICAL TRIAGE

Montserrat Salomón
Montserrat Salomón
Por:

Si algo nos ha enseñado la pandemia es que el pueblo puede estar sin pan, pero no sin circo. La crisis que vivimos no ha podido con nuestra necesidad de entretenimiento. Los gobiernos, presionados por el pueblo, reabren centros de entretenimiento cuando las cifras de contagios siguen creciendo. Para muestra, el estado de Florida y los parques de diversiones con largas filas de gente feliz de arriesgar a sus hijos en plena pandemia con tal de divertirse un rato.

Y hablando de entretenimiento, ahí tenemos a las familias reales. Cuando nos preguntamos por la función de la realeza casi siempre nos quedamos sin palabras y terminamos recurriendo al entretenimiento. A todos atrapa los ires y venires de estos personajes glamurosos. Sin embargo, cuando sacamos las cuentas de lo que cuestan estos reality shows la cosa cambia. La realeza es uno de los entretenimientos más caros de la historia.

Por mucho tiempo la realeza británica dominó el imaginario con sus infidelidades y escándalos. España podía jactarse de la “utilidad” y “seriedad” de su casa reinante y mirar con desprecio a la caótica familia Windsor. Las cosas han cambiado al desatarse los escándalos criminales que no sólo ponen en duda la utilidad de la casa de los Borbón, sino que los señala como defraudadores que abusan de su posición y lucran lavando dinero en paraísos fiscales.

Juan Carlos I tuvo un papel importante para la restauración de la democracia española, eso nadie lo duda. Por muchos años mantuvo esa figura neutral que daba equilibrio a los poderes políticos en España. Él era garante de integridad y el pivote del centro democrático. Sin embargo, hoy el escándalo lo rodea al descubrirse desvíos y millonarias cuentas en el extranjero. Con la caída del rey de la transición, España se precipita hacia una nueva época que podría terminar con la casa reinante.

La monarquía española lleva apenas dos generaciones desde su restauración, el saldo es bastante negativo. El rey emérito y el cuñado del actual monarca están implicados en serios crímenes que ponen en entredicho no sólo el costo de la institución misma, sino el carácter moral de sus individuos. El rey Felipe VI tuvo que darle la espalda a su hermana y a su cuñado, ¿hará lo mismo con su padre? Él ya ha renunciado a ser beneficiario de las organizaciones cuestionables que creó su padre, pero esto no será suficiente. La sombra de la corrupción está sobre él y será muy difícil mantenerse sin hacer del caso de su padre algo ejemplar.

Los antimonárquicos no podrían tener un mejor escenario. Esta crisis será profunda y será difícil ver reinar a la princesa Leonor. Todo espectáculo tiene un límite, cuando el desfalco es millonario en tiempos de crisis, el pueblo exige el pan y acaba el circo.