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Montserrat Salomón

El Covid y la educación

POLITICAL TRIAGE

Montserrat Salomón
Montserrat Salomón
Por:

La pandemia ha dejado heridas de gravedad en sectores clave para el futuro de Latinoamérica y el mundo. Su impacto no sólo es patente en el sector salud y económico, sino también en el sector educativo. Toda una generación está sufriendo los estragos de los cierres de las escuelas, retrasándose en su formación y poniendo en riesgo su futuro. Además, esta generación será la que emerja del sistema educativo en tiempos de crisis a tratar de enmendar el camino y recuperar la economía.

Ante esto, es imperativo que apoyemos hoy la educación. El Banco Mundial estima que, si no se hacen adaptaciones en este sector, la pérdida en términos potenciales ascendería a billones de dólares. A nivel global esta pandemia nos ha dejado enseñanzas que pueden ayudar a orientar los cambios necesarios para reducir la brecha educativa y prepararnos para la crisis que se avecina.

En primer lugar, es imperativo luchar contra la desigualdad. La tecnología se ha mostrado como una herramienta vital para el proceso educativo; sin embargo, la brecha que existe en nuestros países con respecto al acceso a dispositivos electrónicos, Internet e, incluso, tener energía eléctrica nos llama a atender problemáticas sociales que yacen en el fondo de nuestras estructuras sociales.

La educación tendrá que ligarse con la tecnología para solventar esta pandemia y futuras contingencias similares. Si no atendemos la brecha digital profundizaremos la desigualdad social hipotecando el futuro de nuestras naciones. Esta infraestructura tecnológica es necesaria para lograr el acceso a una educación de calidad. La inversión en educación debe subir y aplicarse en forma estratégica para que la tecnología sea un aliado y no una forma más de discriminación.

En segundo lugar, está la preparación del profesorado. Con esta crisis se ha realzado la figura del maestro; su trabajo no es sencillo y debemos otorgarle una preparación en el uso de tecnologías y en la adaptación de contenidos a estos medios para que pueda ayudar a romper los límites físicos de las aulas y alcanzar mayor eficacia en su labor.

Por último, hemos aprendido que el papel de las familias en la educación es importantísimo. Sin el apoyo de los padres, los hijos no pueden salir adelante en estos nuevos esquemas educativos. El éxito depende, también, de que ellos cuenten con nuevas formas de entender y ejercer sus actividades laborales. Sin flexibilidad laboral, los esquemas híbridos de educación no podrán llevarse a cabo.

La educación es la base para el futuro. Tenemos que apostar por una estructura que mitigue las diferencias sociales y les dé igualdad de oportunidades a los niños y jóvenes talentosos. De lo contrario, la cohesión social se romperá y el futuro estará comprometido.