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Montserrat Salomón

Las decisiones del Covid

POLITICAL TRIAGE

Montserrat Salomón
Montserrat Salomón
Por:

La actual pandemia ha puesto en jaque a los gobiernos y a las organizaciones internacionales. En esta coyuntura histórica, los países han tenido que tomar decisiones sobre la marcha con referencia a una enfermedad que aún no terminamos de conocer. Unos aprendemos de los “errores” de otros. Así, en el continente americano pretendimos aprender de la experiencia europea y apostamos por tomar medidas restrictivas que alargaron la etapa de contagio evitando el colapso de los hospitales, pero con el costo de paralizar la economía y ahondar la crisis.

La gran incógnita está en que aún no sabemos realmente si esos “errores” fueron tales. No será hasta dentro de varios años cuando podamos mirar atrás y comparar los caminos tomados para juzgar quiénes actuaron mejor durante la contingencia. Pocos países contaban con protocolos probados o pautas de acción decididas con anterioridad, la mayoría se tuvo que conformar con reaccionar día a día con la información insuficiente y parcial con la que contaban.

En definitiva, esta pandemia nos ha dejado la enseñanza de que el apoyo a la ciencia no debe menospreciarse. En nuestros días, muchas personas, incluso gobernantes, han puesto en duda la voz de la comunidad científica e incluso han fomentado las noticias falsas. Esto ha costado vidas.

Sin embargo, la ciencia no lo es todo. La ciencia nos ayuda a comprender la realidad de una nueva enfermedad, pero no nos ayuda a tomar decisiones. Las políticas públicas en materia de salud deben apoyarse en la ética médica. Es el pensamiento ético el que nos ayudará a tomar decisiones justificadas y justificables ante la ciudadanía.

El debate ético sobre si los gobiernos deben coartar la libertad de las personas restringiendo los movimientos para evitar contagios está presente con cada vez más fuerza. El costo económico del paro también traerá muertes, aunque indirectas al tratarse de pobreza, desamparo y desesperación. Del mismo modo, la ética aparece en la carrera de las farmacéuticas por desarrollar una vacuna. ¿Le daremos prioridad a los más vulnerables o a los grupos que más se enferman? ¿Será gratuita o se venderá al mejor postor? La OMS pide a los gobiernos que se haga una estrategia internacional para que las vacunas alcancen para todos y puedan ser distribuidas según las prioridades médicas; ya EU se ha negado a esto manteniendo su frustrante lema de America first.

Esta pandemia debe enseñarnos que existe una diferencia entre la verdad y la mentira que la política no debe manosear. También debe mostrarnos que el pensamiento ético es el que debe practicarse a la hora de prepararnos para la toma de decisiones transparentes y justas en tiempos de emergencia. La práctica de la democracia necesita repensar la justicia.