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Montserrat Salomón

Vladimir Putin por siempre

POLITICAL TRIAGE

Montserrat Salomón
Montserrat Salomón
Por:

Putin podría ser el gobernante ruso que más años esté en el poder, superando las tres décadas de Stalin. Si bien Stalin pasó a la historia como un dictador, Putin mantiene niveles altos de aprobación en Rusia que “limpian” su trayectoria con herramientas democráticas para lograr su cometido: ser el poder único e indiscutible de una de las potencias en ascenso más influyentes en la política actual.

Cuando llegó al poder, hace 20 años, era el desconocido sucesor de Boris Yeltsin, que venía de la antigua KGB. Un hombre, sin duda, brillante y estratégico que tomaba el mando en un momento de crisis en el que la antigua superpotencia que equilibraba el tablero internacional se había opacado en el firmamento. Al poco tiempo su popularidad se disparó gracias a su mano dura con los rebeldes chechenos y a su manejo de la economía. En la primera década del 2000, los rusos pudieron levantar la cabeza y soñar que este estratega los llevaría a la estabilidad y crecimiento que añoraban.

La gran arma de Putin hacia dentro de sus fronteras fue el manejo de su imagen y el reposicionamiento del nacionalismo ruso. Esto opacó el férreo control que ejerció sobre los medios de comunicación y matizó sus cuestionables acciones en Chechenia, Siria y, principalmente, en Ucrania. Putin despertó el orgullo de la Rusia Imperial en la mente de sus conciudadanos. Un regreso moral a un pasado glorioso que nublaba el panorama de los abusos a las libertades civiles.

Continuó con un ataque a la oligarquía rusa, combatiendo la evasión fiscal y afianzando su popularidad. Llenó sus arcas y dio un fuerte golpe en la mesa haciendo entender que el Estado era la fuerza primordial y casi única en esta nueva Rusia. También debilitó el papel de los gobernantes regionales al hacer que su elección dependiera de su propia mano, convirtiéndose en un zar, por no decir dictador “democrático”. Intercaló mandatos con su incondicional Medvedev y reformó las leyes para alargar sus mandatos y permitirse gobernar hasta el 2036. 75 por ciento de los votantes le dieron el “Sí” a esta reforma que lo colocará como el gobernante con más años en el puesto. 75 por ciento aprueba su mano de hierro. 75 por ciento desea seguir en esta Rusia de Putin que le pinta cara al débil Estados Unidos de Trump y que parece que siempre se sale con la suya.

La anexión de Crimea, condenada por la opinión internacional de palabra, porque de facto Putin tiene el poder de cerrar el gas natural que pasa por ese territorio y congelar literalmente a Europa, es una muestra del poder sin freno que ha logrado Putin. Exilios, desapariciones y asesinatos de opositores quedan en la mesa negados por Rusia mientras los países miran para otro lado.

¿Tendrá algún freno este eterno gobernante autoritario proclamado democráticamente?