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Rafael Solano

Latinobarómetro: demandas de la gente

DE LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD

Rafael Solano
Rafael Solano 
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Rafael Solano

El Latinobarómetro 2021 es un retrato interesante del contexto que vive la sociedad mexicana; el informe revela que existe una “ola de escasez de las mayorías”, consecuencia del egoísmo de las elites; que las sociedades ya no están tolerando los intereses de unos pocos, concentración de riqueza, escasez de justicia, debilidad de garantías civiles y políticas, así como el retraso en la construcción de las garantías sociales. El abuso de poder, los privilegios, la restricción de la pluralidad están el corazón de la demanda de igualdad ante la ley, de respeto, de dignidad.

En el reporte también se considera que la pandemia desnudó al poder dejándolo sin máscara para esconderse, con ciudadanos incorporados al mundo globalizado que el virus del COVID puso en las pantallas de sus smartphones. Una combinación explosiva para la gobernabilidad y demandas de desarrollo globalizadas; para Latinobarómetro está claro que existe un cambio de época.

En México, el voto popular en las elecciones intermedias limitó el poder de López Obrador, pese a que obtuvo el mayor nivel de aprobación promedio en Latinoamérica durante la pandemia. Algo que no se había visto desde 1995 es que en este mandato cambió la concepción de que las grandes empresas son los entes más poderosos del país, cosa que se acentuó con la alternancia en 2000, pero que en la actualidad se modifica por completo. Hoy los mexicanos perciben mayoritariamente que el gobierno es el ente más poderoso del país (para bien o para mal), es decir, una especie de reivindicación del poder gubernamental que durante todo el periodo democrático fue visto como un ente debilitado, detrás de los empresarios, los partidos, los sindicatos y los medios de comunicación.

Desde presidencia están leyendo atinadamente que la gente se hartó de los excesos de los grandes empresarios y de las élites de los partidos políticos; el Latinobarómetro lo expone con datos duros. A partir de estos, vale la pena una interesante reflexión para los actores políticos. Por ejemplo, la foto presentada por quienes se han intitulado “la oposición”, donde grandes empresarios y miembros de las elites partidistas, todos hombres, se presentan en la sala del PRI, como propuesta de resolución a los problemas del país, es justamente el reflejo del pasado al que la sociedad mexicana y latinoamericana está huyendo. Con los datos del ambiente político, parece que, en palacio, los prefieren así.

Por otro lado, el incremento en las preferencias por el autoritarismo en nuestro país, es alarmante. El Latinobarómetro muestra que se da principalmente entre quienes se consideran clases medias altas y altas, de hecho, estas, no se muestran satisfechas, una gran cantidad opina que no vive una democracia, y ven poco o nada garantizada su libertad para participar en política. Lo anterior contrasta con el apoyo creciente a la democracia que se da entre quienes se consideran clases medias y bajas.

La estrategia de los intitulados “opositores” parece contraintuitiva, no dimensionan que el voto otorgado en 2021, fue mayormente utilitario, más no de confianza, y eso también lo muestra el Latinobarómetro que sitúa a los partidos políticos actuales en su peor evaluación histórica. Bajo el contexto actual, es complejo que la oposición democrática surja de estas élites en lo inmediato. Es ahí donde está el reto de las clases medias para organizarse, reclamar sus necesidades y convertirlas en demandas tangibles. Ahí está el génesis de la oposición democrática que desafiará al gobierno actual.