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Rafael Solano

Sucesión coyuntural

DE LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD

Rafael Solano
Rafael Solano 
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Rafael Solano

Con el resultado electoral se inicia la segunda etapa de la administración federal. En esta ocasión el Presidente de la República, decidió iniciar el periodo sucesorio con mucha anticipación, en medio de una coyuntura en la cual el partido-gobierno gana la mayoría de las gubernaturas y el congreso, pero pierde las zonas urbanas más productivas del país.

En este sentido algunas encuestas han comenzado los careos de los candidatos destapados y los primeros análisis muestran que el escenario tendencial es que habrá una contienda reñida rumbo a la presidencia 2024 y que las posibles coaliciones oficialistas y opositoras compiten ampliamente.

Desde este escenario tendencial, se puede generar una prospectiva sobre las variables que podrían tener mayor impacto rumbo a 2024: claridad en la narrativa opositora, exigencia de participación de la mujer en política, empleo e ingreso, seguridad, acceso a internet, relación con Estados Unidos, vacunación y rebrotes de la pandemia, recursos fiscales para programas asistenciales, protestas sociales, eventos de corrupción de alto impacto, conflicto en Morena por candidaturas e incremento del descontento en zonas urbanas.

Dependiendo de estas variables se acomodarán las configuraciones de las coaliciones que competirán y la viabilidad de sus candidatos. La tendencia, hasta ahora, muestra que las opciones partidistas tenderán a ganar el centro. Hasta ahora, no ha surgido un aspirante presidencial con características de “outsider”, o un candidato que por sus condiciones logre “radicalizar” la elección.

En esta ocasión la viabilidad de los candidatos será mayormente de acuerdo a coyunturas, con base en diversas variables (aquí sugerimos algunas), y en este sentido se puede establecer que los candidatos obedecerán a momentos. Tendencialmente, los candidatos más atractivos serán aquellos que aspiren a ganar el centro político y aglutinar simpatizantes de distintas fuerzas, así lo están marcando las encuestas iniciales, de manera muy temprana.

Lo que está revelando el discurso presidencial es un intento por radicalizar la elección 2024, sin embargo, la coyuntura está teniendo más arrastre y muestra que pese a la buena evaluación del presidente, la radicalización está penetrando menos en los estratos medios de población. Esto revela un escenario probable (no tendencial) donde el electorado busque discursos o propuestas con menor radicalización.

Incluso el presidente continúa buscando que la oposición actúe como seguidor para poder polarizarla, sin embargo, parece que frente a esta estrategia algunos actores han comenzado a entender que no es viable la actuación como “follower”, porque el efecto polarizador ya no es el mismo y su “retorno” no es tan efectivo.

En los siguientes dos años, la narrativa se volverá fundamental para cualquier proyecto presidencial; se puede identificar tendencialmente que el aglutinamiento, y la centralidad serán una buena gasolina para los aspirantes presidenciales, al menos por ahora. Las señales muestran que el electorado de estrato medio, en este momento apuesta por mayor cautela por sobre ofertas de mayores cambios. Con ello se puede establecer que el mercado electoral mexicano se comienza a mostrar un poco más evolucionado y con ello más cauteloso, es decir más sofisticado en sus decisiones electorales.