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Rafael Solano

El "underdog" morenista

DE LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD

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Por:
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Underdog es un término usado en el mundo político, para referirse a un actor que tiene pocas posibilidades de ganar una elección. El underdog, puede ser un perdedor esperado, un aspirante no favorito o el último lugar. Cuando el underdog vence al favorito, al resultado se le llama upset, (victoria sorpresiva).

En el caso de la candidatura presidencial de Morena, rumbo a 2024, ese término se puede utilizar para Ricardo Monreal, el actor no favorito. Hasta ahora, las primeras encuestas y el enfoque mediático se concentra en Claudia Sheinbaum y en Marcelo Ebrard como favoritos.

En la coyuntura, Sheinbaum y Ebrard se encuentran en un conflicto por el costo del desplome de la línea 12. En realidad ambos han salido perdiendo y los datos marcan que ambos iniciarían de favoritos como candidatos presidenciales, pero en condiciones de salida competidas.

En contraste, Zacatecas, Nayarit, Sinaloa, Baja California Sur, estados ganados por Morena, fueron ampliamente impulsados por el equipo monrealista. En el caso de la Ciudad de México, el equipo del senador también impulsó el resultado en la Alcaldía Cuauhtémoc, que representa un centro neurálgico en la economía nacional (prácticamente 5% del PIB nacional). Este último, un golpe estratégico a la estructura bejaranista, que ha impugnado la elección.

Hay que recordar que no es la primera vez que en aquel bando juegan así. Quién inauguró ese tipo de operación política, fue el mismo López Obrador en 2009, cuando a su candidata de Iztapalapa no la dejaron pasar en el PRD, inventó la candidatura de Juanito por otro partido y ganó.

Otro punto relevante es que Monreal tiene vasos comunicantes con los líderes del PVEM, principales aliados del gobierno obradorista. Como ha quedado demostrado en la escucha telefónica donde el Senador y Manuel Velasco hablan de cómo liberar a unas colaboradoras del morenista que habían sido detenidas en el aeropuerto de Tapachula.

Este hecho fue muy revelador, pero además enmarcó la amplia operación nacional que se desarrollaba en favor de Morena desde la delegación Cuauhtémoc mientras Monreal era delegado y ocupaba el cargo público más importante en los primeros 3 años de vida de esa fuerza política.

El caso de la candidatura en la Ciudad de México, fue emblemático, todos suponían que la alianza Monreal – AMLO podía quedar sepultada. Obrador decidió que Sheinbaum fuera la candidata a jefa de gobierno, pese a que Monreal salía posicionado en la mayoría de las encuestas como puntero. En medio del caos que se generó, Monreal estuvo a punto de consumar una alianza opositora total en la Ciudad de México, aunque finalmente desistió y se sumó a la candidatura de Obrador.

En medio de los saldos morenistas, se encuentra Ebrard, que se mantiene puntero, sin embargo su fracción perderá la presidencia partidista en 2023, con lo que se le podría complicar la nominación; Sheinbaum, por otro lado, es la favorita de López Obrador, como ha quedado demostrado en los movimientos presidenciales. Y al final habrá que seguir al “underdog” de la contienda interna del partido gobierno, un actor que demuestra habilidad política y capacidad de negociación. Esto, en un país donde desde 1994 ningún presidente ha podido entregar la banda presidencial a su favorito.

*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.