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Rodrigo López San Martín

Los intelectuales muerden el anzuelo de AMLO… y podrían arrastrar a la oposición

ES LA ESTRATEGIA...

Rodrigo López San Martín
Rodrigo López San Martín, columnista de La Razón de MéxicoFoto: La Razón de México
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Las elecciones intermedias de 2021 se están convirtiendo en el proceso electoral, no presidencial, más importante de la historia del México democrático.

Desde el gobierno, desde la oposición formal, pero también desde las páginas editoriales de los medios de comunicación, los actores directos e indirectos de nuestra democracia parecen dispuestos a apostar todo en esta jornada electoral. Adelantando, tácitamente, la revocación de mandato.

El camino, como es costumbre, lo marco el presidente López Obrador. Desde hace semanas enseñó su estrategia: frente a resultados negativos en los rubros más importantes (seguridad y economía), apostará todo al discurso anticorrupción y a satisfacer el ánimo de justicia con el que millones de mexicanos votaron en 2018 contra la clase política hasta entonces dominante.

Y con ello, definió los términos del debate ideales para él y Morena: están con él o están en su contra; están con su proyecto o están con la corrupción; están con la transformación o anhelan el regreso al pasado.

Hasta aquí, todo seguía un guion muy predecible. Pero hace unas semanas, un grupo de intelectuales en una equivocada lectura estratégica de la elección, mordieron el anzuelo y llamaron a construir un gran bloque electoral opositor, poniendo al centro de él la oposición directa al presidente y su gobierno.

Desde su confrontación personal con AMLO, parecen estar convenciendo cada día a más líderes de oposición de jugar en una cancha claramente desfavorable para los partidos y sus candidatos, pero donde ellos, los intelectuales, serían protagonistas.

Porque parecen olvidar que el de 2021 es un proceso electoral donde los mexicanos votaremos por autoridades locales y representantes a nivel distrito. Y que justo es ahí, en lo local, donde Morena es más débil, donde sus triunfos de 2018 se dieron gracias al arrastre de López Obrador a sus candidatos y donde la oposición misma tiene liderazgos mucho más fuertes.

Porque si bien el escenario es muy distinto al de 2018, con un AMLO mermado en su popularidad y con distintos indicadores de su administración a la baja, es indudable que sigue siendo el principal activo de su partido. Y que abonar a que las campañas electorales giren en torno a la figura del presidente es el mejor escenario posible para los candidatos locales de Morena.

Parece ilógico que, después de dos años de oponerse a que la revocación de mandato coincidiera con las elecciones de 2021, hoy construyan su estrategia y discurso electoral alrededor de la figura de quien lucharon tanto por sacar de la boleta.

En cada estado, ciudad y distrito, hay distintos liderazgos capaces de ganarle a quien represente al partido oficial.

Desde ahí es desde donde debiera construirse la estrategia electoral de la oposición. No desde un visión reducida y parcializada en la Ciudad de México.

Porque en un país tan diverso como el nuestro, donde en cada rincón del país los electores viven realidades tan diversas, las elecciones locales se ganan en cada territorio, no lanzando tuits desde las sobremesas de algunos restaurantes en las colonias centrales de la capital.