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Valeria López Vela

Vacuna: entre la esperanza y la desgracia

ACORDES INTERNACIONALES

Valeria López Vela
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Por:
  • Valeria López Vela

Revisar las portadas de los periódicos más influyentes del mundo es, en cierto modo, un termómetro de la geopolítica. Y, además, en los tiempos del Covid-19, se vuelve un informe sobre la gestión de la pandemia.

En ese sentido, el común denominador es la esperanza en la vacuna; la prensa estadounidense celebra el inicio del proceso y anuncia el principio de la recuperación —económica y sanitaria—. Por su parte, la prensa en Reino Unido ha sido realista, pues anunció que tomaría un año entero, con todos sus días y en todas sus horas, vacunar a toda su población; con una expectativa gradual han decidido incrementar las medidas de movilidad e inhibir el mayor número de contagios y muertes posibles.

En Francia, Le Figaro señala que, además del confinamiento, la implementación del toque de queda es indispensable para salvaguardar la salud de la ciudadanía francesa. Por su parte, Le Monde presenta un artículo sobre la difícil cuestión del consentimiento para la vacunación por Covid-19.

En España, El País apunta que el cierre de tiendas y colegios se extiende por toda Europa: Alemania, Países Bajos, Italia, Reino Unido y Francia.

En Argentina, La Nación resalta que la mitad de los hogares perdieron ingresos en la cuarentena; mientras que El Clarín señala que, al menos, uno de cada cuatro contrajo o tiene actualmente la enfermedad.

El periódico Última Hora, de Uruguay, señala que el servicio de salud estatal utiliza ya 50 por ciento de las camas de los hospitales privados.

En México, por su parte, preocupa el inminente colapso hospitalario de la ciudad más grande del mundo, así como el esfuerzo de las entidades federativas por conseguir acceso propio a las vacunas. De manera inversa, sorprende la ausencia de todas las otras acciones que se tomaron en el resto del mundo: no hay cierre de tiendas ni recorte de horarios; no hay sanciones para quienes rompan el confinamiento; tampoco hay un plan estructurado de vacunación que calcule —con un mínimo de rigor— el tiempo, las condiciones y las precondiciones a considerar; tampoco se ha discutido cuál va a ser la posición frente a las personas que no quieran vacunarse —al tratarse de un problema de salud mundial, el Estado no puede deslindarse de su responsabilidad—. Tampoco hay noticias de las opciones de apoyo económico para los miles de mexicanos que vieron comprometidos sus ingresos. Más preocupante aún es que tampoco hay noticias que permitan reconocer el plan de acción frente a la saturación hospitalaria.

Para los países que, de forma paralela, tomaron acciones de contención —económica, sanitaria, educativa y política— la vacuna será el inicio del fin de la gran crisis de este siglo.

Para otros, la vacunación se anuncia como el inicio de una desgraciada pesadilla, que pasará factura a los ciudadanos más débiles; cortesía de la impericia de sus gobernantes.