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Valeria Villa

Necesidad de atención*

LA VIDA DE LAS EMOCIONES

Valeria Villa
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Por:
  • Valeria Villa

Buscar atención también habla de las partes del sí mismo que no fueron vistas ni reconocidas y que necesitan de una mejor audiencia. Los grandes amores y amistades se caracterizan por la confianza para ser auténtico sin miedo al juicio. Renunciar a buscar atención puede ser una reacción frente al trauma: el deseo se estrelló contra una respuesta muy pobre o humillante. O algo traumático ocurrió y la retirada significa desconfianza. A veces la única zona segura es la falta de interés y de deseo. La histeria, entendida como histrionismo, es el estereotipo del buscador de atención. Casi siempre una mujer, que es una artista fallida cuyo mensaje no llegó. Decirle a alguien histérica es una forma de avergonzarla por buscar la atención, siendo exagerada y dramática, sólo para que alguien la piense. A veces, hombres y mujeres, sólo pueden comunicar lo innombrable mediante el lenguaje, con el cuerpo.

La vergüenza reduce el espectro de nuestra atención. Un esencialismo maligno se apodera de quien cree que ha fallado en ser la persona que quería o debería ser. Esta traición catastrófica, tiraniza a una parte de la mente: buscadores compulsivos de atención, sufren después periodos de vergüenza que pueden durar semanas. Avergonzarse es un sentimiento que impide que se vuelva a intentar algo que no salió bien la primera vez. Avergonzar a otros es un intento por detener o cambiar la conversación. Si la masa anónima gana, nunca se volverá a intentar ser visto. La vergüenza es un emblema del trauma, entendido como una experiencia que no ha podido ser transformada y trascendida. Algo que ocurrió en el pasado sigue doliendo en el presente.

Freud afirmó que la mejor forma de escuchar es sin concentrarse, para poder ser sorprendido. Para escuchar sin buscar algo en particular, sin un guion estereotipado sobre qué es lo interesante. Para que pueda aparecer lo no pensado. A esta propuesta se le llama atención flotante. La tiranía del sentido y del propósito concibe a la falta de enfoque como una de las peores cosas que pueden pasarle a alguien. Una dictadura que supone que debemos saber lo que queremos, cuando la realidad es que el mundo de lo queremos, el mundo del deseo, es un experimento. Los regímenes de la atención son moralistas: a qué debemos ponerle atención y a qué no. Claramente autoritarios, establecen a qué hay que atender, utilizando metáforas económicas: en qué poner el interés, en qué invertir nuestra atención, a qué pagarle atención (pay attention). Distraerse puede servir para fantasear, si se trata de un espacio para la formulación de un deseo, aunque también puede ser un intento de detener el tiempo o de no estar en donde está el cuerpo. La fantasía puede ser nutritiva pero también una forma de destrucción si provoca sentimientos de falta de vitalidad, de vacío, como cuando aparece la tristeza al pensar obsesivamente que la vida siempre está en otra parte. Cualquier cosa que abra un apetito por el futuro describe lo que podría ser interesante.

*Basado en el libro Attention Seeking, Adam Philips, Penguin, 2019