Concacaf abusa del TRI

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En 1991, la Copa Oro surgió como un renombrado y necesario torneo de selecciones nacionales de la Concacaf, luego de algunos años de profundo desorden, en los que la misma eliminatoria era considerada el parámetro para elegir al campeón de la región.

Fue una buena idea, sin duda, y hacerla en Estados Unidos, justo cuando se empezó a vivir una fiebre futbolística de cara al Mundial de 1994, representó estupendos dividendos en lo monetario. El torneo comenzó con la participación de sólo ocho selecciones, en dos sedes cercanas (Pasadena y Los Ángeles, ambas en California), con un total de 16 juegos y una duración de sólo 10 días.

Casi tres décadas más tarde, Concacaf ha consolidado, sin duda,  su estelar torneo desde el plano organizativo, gracias al apoyo de la empresa SUM, que ha sabido explotarlo como una auténtica mina de oro del que el magno organismo de la región se ha beneficiado generosamente.

Con el paso de los años, este campeonato ha mejorado en cuanto a la calidad de los estadios y a los campos de juego, básicamente porque así sucedió con la infraestructura futbolística de los Estados Unidos, que ha ido a la par del desarrollo de la MLS, surgida apenas a mediados de los noventa.

En unos días más, en 2019 se efectuará la edición número 15, que ahora disputan 16 selecciones, en 17 diferentes sedes, incluyendo dos fuera de EU, con un programa de 32 partidos y una duración de 22 días.

Ese indiscutible crecimiento, lamentablemente, es sólo económico. En lo futbolístico el nivel sigue siendo pobre. El dominio de México y Estados Unidos es evidente y diría que hasta insano (ganaron 13 de 14 títulos) y para peor, la misma Concacaf parece propiciarlo, consciente de que mientras más lejos lleguen ambas selecciones, más lucrativo será el negocio.

Es evidente que este certamen no sería lo que es sin la presencia del TRI y los miles de entusiastas mexicanos que le apoyan con una fidelidad a prueba de fraudes. El abuso de la Concacaf es notorio. Ya es habitual que se le programe un extenuante tour con miles de kilómetros por recorrer. Para esta ocasión México tiene previsto juegos en Pasadena, Denver, Charlotte, Houston, Phoenix y Chicago, en caso de que llegue hasta la gran final. La FMF se ha mostrado dócil ante el organismo, ha permitido que además se le exija primero darle prioridad a su torneo y luego dejar de participar en Copa América.

De poco o nada sirve para el TRI y su evolución seguir participando en este torneo en estas condiciones. Se juega siempre en territorio estadounidense, es decir, con público a favor y se disputa cada dos años, en lugar de cada cuatro como ocurre en otras confederaciones, sin obviar que muchos de los rivales son de rango claramente menor.

Algo hay que hacer de inmediato o el estancamiento de México será brutal, y más ahora que FIFA desaparece la Copa Confederaciones y se disputará ante los mismos rivales de la región, la nueva Copa de Naciones con los mismos adversarios de la zona. Cambiar a la Conmebol suena drástico y difícil. Pero negociar con Concacaf es imperativo. Hay que hacerlo ya.