Sábado 16.01.2021 - 11:02

Más mañaneras

Coordinación frente a la emergencia
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Existen algunas voces que cuestionan el ejercicio de información que, de lunes a viernes, el Presidente de México realiza en punto de las 7 de la mañana.

Se habla de preguntas a modo y se discrepa sobre las respuestas que el Presidente emite.

Otras voces agradecen que el presidente permita un ejercicio frontal, diario, en el que da la cara y marca con claridad sus posturas ante las preguntas que se le lanzan. Como en todo, algunos a favor, otros en contra, sin embargo, yo haría un alto en esa polémica para centrarme en el ejercicio mismo de las conferencias diarias.

No existe ningún otro mandatario, de ningún nivel de Gobierno en todo el mundo que se presente a la prensa diariamente a responder cuestionamientos. En el caso particular de nuestro país, me atrevo a asegurar que ni todas las conferencias de prensa de los presidentes de México sumadas en número de eventos y tiempo frente a las cámaras igualan los números del Presidente en turno.

Pregunta quien quiere y pregunta lo que quiere. Nos encontrábamos acostumbrados a espacios acartonados, preguntas acordadas y entornos controlados; preguntas sólo relacionadas con el tema en cuestión o supuestas conferencias de prensa donde el gobernante solamente daba lectura a un comunicado sin permitir espacio a preguntas.

Hoy, vemos diálogos de ida y vuelta, respetuosos, abiertos, entre todo tipo de periodistas y el Presidente. En ocasiones, hemos sido testigos de debates cortos entre los reporteros y el presidente, verdaderas perlas que si volvemos la vista atrás serían impensables. Desde los reporteros más populares o seguidos de habla hispana, pasando por los especializados en su tema, hasta los reporteros más discretos y los que comienzan en el oficio. Todos son bienvenidos.

El ejercicio marca una forma de Gobierno y define también el carácter del Presidente. No hay nada que esconder; la vida pública es cada vez más pública y los mensajes deben de llegar a cada rincón del territorio nacional.

¿Cuántas preguntas nos hicimos en el pasado que quedaron sin respuesta? ¿Cuántas especulaciones construimos acerca de lo que podría opinar un Presidente sobre tal o cual tema? ¿Cuántos boletines se recibieron en las redacciones de los medios de comunicación que clausuraban el proceso informativo? ¿Cuántas veces exigimos que el gobernarte en turno diera la cara y no fue así?

Hoy tenemos frente a nosotros un espacio abierto que nos permite cuestionar, contrastar ideas y sacar conclusiones para tomar las decisiones en el sentido que nos parezca adecuado. Son los reporteros de nuestro país los que a través de sus preguntas pueden poner luz en aquellos hechos que habían quedado entre las sombras.

Como ciudadano, como comunicólogo y como servidor público me gusta y agradezco que el Presidente diariamente responda a los cuestionamientos que la prensa tiene. Fomenta la transparencia, la comunicación y compromete a los servidores públicos a través del ejercicio diario. Posiblemente esta política de comunicación tiene áreas de oportunidad y podría mejorar a través diferentes estrategias, pero me parece de sí, un acierto y ya un legado de la transformación de nuestro país, caracterizada hoy por la total apertura de la vida pública de México.