Unidos por la protección civil

Coordinación frente a la emergencia
Por:

El majestuoso territorio mexicano nos une. En él, estamos expuestos a diferentes fenómenos: ciclones tropicales, frentes fríos, volcanes activos, miles de sismos con epicentro en el territorio mexicano, deslizamientos de laderas, incendios forestales, eventos masivos y muchos otros que si no prevenimos y preparamos, nos cuestan vidas y gran cantidad de recursos.

La Protección Civil nos une. Es una asignatura noble, que tiene como objetivo principal asegurar la vida de nuestras familias. Un espacio donde todos ganamos. Una materia que nos necesita a todos, unidos y comprometidos. Juntos podemos identificar el riesgo y poner manos a la obra para gestionarlo de mejor forma. La Protección Civil es responsabilidad de todos. Todos tenemos un lugar reservado, protagónico, relevante y central en la prevención, preparación y gestión de emergencias y desastres.

Los simulacros como ejercicios para poner en práctica nuestros planes y protocolos nos unen también. Una extraordinaria forma de prepararnos mejor frente a los fenómenos que amenazan el territorio nacional son los simulacros. Este año a diferencia de los pasados, tendremos 3 en lugar de 1; esta política pone a México a la vanguardia, como uno de los pocos, si no es que el único país a nivel mundial que tiene 3 simulacros de carácter nacional, institucionalizados y con fechas específicas. El primero se llevó a cabo el pasado 20 de enero y nos permitió a ciudadanos y autoridades poner en marcha nuestros planes y protocolos en caso de emergencia.

Participaron más de 45 millones de personas en todo el país. Servidores públicos y ciudadanos, mujeres y hombres unidos para practicar frente a diferentes fenómenos en punto de las 11 de la mañana hora del centro. En la Ciudad de México, se hicieron sonar los cerca de 13 mil altavoces con el sonido ya característico del alertamiento sísmico. Ese sonido, esa alerta, no debe darnos miedo ni debe pasmarnos; debe ser como el despertador que cada mañana suena y que cada uno de nosotros sabemos qué hacer prácticamente a ojos cerrados.

El simulacro nos dejó varias recompensas y lecciones aprendidas. Entre las primeras, el entusiasmo de ver a los mexicanos unidos frente a una causa común: nuestra seguridad. Entre las lecciones que debemos registrar: como ciudadanos, padres, hijos y hermanos, compañeros de trabajo, alumnos, maestros y empleados, debemos saber qué hacer en caso de emergencia y no debemos improvisar en el simulacro. Como servidores públicos, debemos fortalecer la coordinación y comunicación con los diferentes integrantes del Sistema Nacional de Protección Civil y los tres niveles de gobierno, para dosificar nuestros esfuerzos y no duplicar acciones en el territorio.

Tendremos dos oportunidades más de mejorar, una en el mes de mayo y otra en el mes de septiembre, para juntos, estar mejor preparados.

Los mexicanos somos entusiastas, solidarios y amorosos en la emergencia. Debemos serlo también, en mayor medida, en las acciones de prevención y preparación. Agradezco muchísimo y de todo corazón a los mexicanos que se unieron en este ejercicio el pasado 20 de enero. La Protección Civil nos une y la unión nos hace fuertes.