El agrio-puerto, los lagos y la IP

Códice Maya contra Manifiesto Comunista
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No va a ser fácil, sea cual sea la opción que gane en la consulta. Si el nuevo aeropuerto de Texcoco (NAIM) se aprueba, el gobierno de AMLO querrá que sea financiado por la iniciativa privada. No está dispuesto a restarle recursos a sus proyectos sociales y de infraestructura en el sureste, menos para subsidiar a fifís que viajan en avión. ¿La iniciativa privada asumirá los costos de la infraestructura de infiltración de agua al subsuelo y del terreno lacustre que se hunde? Slim ha propuesto que se licite la operación (sic) a la IP y que se contrate deuda.

Por otro lado, si se aprueba cancelar el proyecto, el gobierno de AMLO tampoco querrá invertir en la restauración ambiental de Texcoco, con la que sueñan los ecologistas. Algunos hablan de dotar de agua a Chimalhuacán con lagos artificiales. Pero la salinidad del suelo haría muy caro potabilizar. Además, si gana Santa Lucía, no habrá un aeropuerto eficiente, pero sí expropiación de terrenos de cultivo e incluso más aves podrían verse afectadas (en la laguna de Zumpango).

Pase lo que pase, es necesario sacar adelante un aeropuerto y la remediación ambiental respectiva.  Preferible contar para ello con la IP. En Morena repiten que el NAIM es el proyecto del capital. Es el de las Siefores y los viajeros frecuentes. México podría alcanzar 180 millones de habitantes en el 2050 y requerimos de crecimiento económico para atenderlos. No podemos darnos el lujo de cancelar megaproyectos en marcha como si fuesen bocetos en papel albanene. En 1859, Karl Marx explicaba que tratar de detener las fuerzas productivas lleva a ser arrollado por ellas. Así como el agua busca su cauce, las fuerzas productivas buscarán desfogarse, si no es en el centro del país será en el sureste, con peor devastación ambiental. Y atrás quedarán zonas suburbanas plagadas de crimen y pobreza.

Lo razonable es encauzar las fuerzas productivas para resolver los enormes retos sociales. Los viajeros que visiten las playas y los hombres de negocios que usen el NAIM como centro de conexión deben financiar las políticas que nos den agua y bienestar.

El NAIM no es la panacea. Ha producido damnificados en las comunidades donde se construye. Pero, si se rechaza, se tirarán a la basura: 100 mil millones de pesos, empleos, desarrollo urbano, credibilidad económica, conectividad aérea, acortamiento de trayectos (y de CO2 emitido por esta última razón), así como mejoramiento de la calidad de vida por disminución de ruido y contaminación en la zona oriente de la Ciudad de México. De los cuatro millones de personas de escasos recursos que viven cerca de Texcoco, algunos seguirían con empleos precarios lejos de su domicilio, muchos jóvenes integrarían pandillas callejeras y unos más migrarán hacia los nuevos polos de atracción en vulnerables zonas del sureste. ¿Pero usted prefiere el lago? Zumpango también lo es.