El nuevo apocalipsis llamado “sequía”

#UnDíaSinNosotras
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Sólo las más de mil mesas instaladas en 538 municipios del país para la consulta de AMLO sobre el futuro del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, consiguieron que se distrajera la atención por unas horas, no sólo de la Caravana Migrante, sino del apocalipsis que estamos por enfrentar los capitalinos en los próximos días: el corte de agua.

Y es que a sus 36 años de vida, el Sistema Cutzamala por reparaciones sufrirá un corte histórico en el suministro de agua, que afectará el último día de este octubre a 13 de 16 alcaldías de la Ciudad de México.

Miguel Hidalgo, con todo y su calle más cara de América Latina, y Cuauhtémoc —la perla de la corona capitalina— quedarán prácticamente secas, pues en esas dos alcaldías la afectación será de 100 por ciento.

Según el Sistema de Aguas de la Ciudad de México, 3.8 millones de personas en 480 colonias serán afectadas por los trabajos que finalizarán el 3 de noviembre, aunque se prevé que no será antes del 7 de noviembre cuando se estabilice la mayor parte de la red.

Es una vergüenza el hecho de que en la Ciudad de México, el 40 por ciento del desperdicio de agua sea producto sólo de fugas, razón por la cual la capital mexicana está oficialmente señalada por la OCDE  como un foco de alerta.

Esas mismas fugas que fueron las musas de decenas de promesas de campaña en las pasadas elecciones, de los mismos 16 candidatos a alcaldes, que hoy ya en funciones, les tiemblan las manos al enfrentar los más simples cuestionamientos sobre el

próximo corte de agua.

[caption id="attachment_818555" align="aligncenter" width="1042"] Habitantes de la Ciudad de México han acudido al mercado de La Merced a comprar tambos para sortear la escasez de agua.[/caption]

Un interesante estudio realizado por la UNAM en marzo pasado reveló que los capitalinos tenemos una relación muy particular con el agua.

En un cuestionario se le pidió a los chilangos asociar palabras al concepto “agua”: “sucia” y “escasa” fueron algunas de las respuestas relacionadas al término, en contraste con vocablos como “salud” y “vida” expresado en otros estados.

En ese contexto, la UNAM señala que el desconocimiento y la falta de consciencia son claros, pues pocos imaginan que, haciendo una popular analogía, para abastecer la CDMX se requiere llenar de agua tres veces al día el Estadio Azteca.

Y es que resulta que extraemos de nuestros acuíferos casi el doble de lo que recargan de manera natural, y la poca importancia que los ciudadanos le dan a este tema es grave.

El propio Sistema de Aguas advierte que de seguir así, los capitalinos mexicanos estaríamos enfrentando una crisis crónica en aproximadamente 30 años.

El Jefe de Gobierno, José Ramón Amieva, niega que el corte de agua en los próximos días representará un colapso en la ciudad, tanto así que se tomó la decisión de no cancelar el gran desfile del Día de Muertos.

Mil 157 pipas atenderán el abasto en las zonas críticas, como hospitales, reclusorios y centros comunitarios, principalmente. Sus trayectos serán vigilados a través de las cámaras del C5, para supervisar que lleguen a buen puerto, en una movilización que en esta ocasión implicará una inversión de 60 millones de pesos.

El megacorte de agua llega en un momento en que la transición de gobierno en la capital todavía no concluye, pero está cerca, y hay que recordar que Claudia Sheinbaum, en sus propuestas de campaña, habló de invertir mil millones de pesos para crear sistemas de captación de agua en 100 mil viviendas, y con ello desahogar la demanda del líquido del Sistema Cutzamala… Ver para creer…

Los investigadores de la UNAM precisamente resaltan como detalle el hecho de que actualmente se opera con grandes pérdidas y subsidios, con un costo anual de siete mil 692 millones de pesos contra una recaudación de dos mil 200 millones de pesos, con lo que claramente no salen los números para el mantenimiento del sistema.

Manuel Perló Cohen, integrante de la Academia Mexicana de Ciencias, afirma que se deben invertir al menos tres mil millones de pesos anuales para tener un correcto funcionamiento.

Entre la desorganización de las autoridades salientes y las entrantes, en el Foro Consultivo Científico realizado en septiembre pasado, se concluyó que el problema de distribución es más social que tecnológico.

La SEP por lo pronto decidió suspender las clases —y aprovechando que se atraviesa el puente—, mientras que la Coparmex estima que las ventas no realizadas por los negocios que se verán obligados a cerrar en los días de crisis, pueden alcanzar una pérdida de 72 millones de  pesos para 90 PyMES.

La cuenta regresiva comenzó y ya no hay cómo parar este nuevo apocalipsis llamado “sequía” que entre sociedad y autoridades hemos provocado.