El problema del estado de incapacidad de una persona

El problema jurídico-laboral por el Covid-19
Por:

“Feliz el que reconoce a tiempo que sus

deseos no van de acuerdo con sus facultades”

Goethe

Mucho se ha hablado de la incapacidad de una persona, en algunas ocasiones decimos coloquialmente ese es un incapaz, sin saber que realmente existe en el derecho un estado de incapacidad de algunas personas, siendo el primer estado de incapacidad la minoría de edad, y en segundo lugar la de los mayores de edad que no pueden gobernarse por sí mismos, es decir, que no gozan de una capacidad plena para tomar decisiones y obligarse por sí mismos.

Existen doctrinalmente dos tipos de capacidades, que son la capacidad de goce y la capacidad de ejercicio, a través de la primera todas las personas tenemos los derechos que nos brindan las leyes, como son los derechos humanos, el derecho a la propiedad etc., y a través de la segunda, además de gozar de todos los derechos que brinda la capacidad de goce, podemos ejercer los derechos y obligaciones personalmente, quien no tiene la capacidad de ejercicio únicamente puede contraer obligaciones por medio de quien ejerce la patria potestad o por medio de su tutor.

Todas las personas gozamos de un grado de capacidad, y dependiendo de dicho grado podemos celebrar ciertos actos jurídicos por sí mismos, por ejemplo: que un mayor de dieciséis años pueda otorgar un testamento o que un mayor de dieciocho años contraiga matrimonio. En este tipo de capacidad, que se deriva únicamente de la edad, no hay mucho problema, el problema que se ha generado es el derivado de la incapacidad que tienen muchos mayores de edad, y que puede derivarse por creciente consumo de drogas o alcohol y que por ello pierden la capacidad de gobernarse por si mismos, y el otro gran sector de la población en estado de incapacidad de ejercicio son las personas que por su edad avanzada pierden o se disminuye su capacidad para tener un sentido de la realidad adecuado.

Con el crecimiento de la población de adultos mayores, y toda vez que las personas llegan a una edad mayor, lo que genera que muchos de ellos en sus últimos años padezcan enfermedades como la demencia senil o el alzheimer, y derivado de ello pierdan la noción de la realidad, del tiempo, del espacio, y definitivamente se vuelvan incapaces de tomar decisiones o vivir de manera independiente; sin embargo, en la mayoría de los casos nadie realiza el procedimiento de declaración de incapacidad, es decir, el estado de interdicción, para que se les pueda nombrar un tutor y curador y que por medio de ellos se puedan tomar la mejores decisiones sobre su persona y su patrimonio.

Por lo anterior muchas familias tienen en sus casas a un familiar en estado de incapacidad pero sin haber sido declarado legalmente, y que sin embargo cobran sus pensiones, manejan sus cuentas bancarias, y hasta pueden vender sus bienes poniendo en riesgo su patrimonio y su futuro económico, por ello es necesario que el Estado desarrolle una campaña para que sea más fácil y accesible el tramite de declaración de estado de interdicción para que no haya abusos de las personas en estado de incapacidad.