Elizabeth Warren, ¿presidente?

El año que fue
Por:
  • gabriel-morales

Adelantándose a todos los aspirantes y aún a dos años de la elección, Elizabeth Warren anunció su candidatura a la presidencia de Estados Unidos. El equipo de la senadora por Ma

ssachusetts se apresuró en empezar su campaña para tratar, como hiciera Clinton en la elección anterior, de posicionarse como la inevitable candidata antes de que los demás suspirantes anuncien su candidatura.

La contienda por la nominación demócrata para la presidencia es entre dos campos. Por un lado, los demócratas más moderados, que sugieren que la única manera de vencer a Trump es con un candidato blanco moderado que pueda arrebatar votos a los republicanos en estados clave, como Wisconsin y Michigan; por el otro lado, está el campo progresista que argumenta que sólo una agenda revolucionaria, centrada en un mensaje económico fuerte y en una coalición cuyo centro sean las mujeres y las personas de color, puede vencer a Trump. Warren pertenece a este segundo campo, en el que se encuentran Bernie Sanders y los senadores Kamala Harris, Cory Booker y Kristen Gillibrand. Las similitudes entre Warren y Sanders, dos candidatos cuya agenda se centra en un ataque a la desigualdad y a las grandes empresas, son muchas; es por esto que con su temprano anuncio Warren intenta disuadir a Bernie (que tendría 79 años cuando su hipotética presidencia comience) de entrar en la competencia.

Además, al lanzar una campaña que se centra en el combate a Wall Street y en el reforzamiento del Estado de bienestar, Warren se hace dueña de uno de los temas centrales de la agenda demócrata y hace mucho más difícil que alguno de los otros progresistas tomen este tema como su bandera central. Warren tiene precisamente lo que le faltaba a Clinton, una agenda económica que tiene el respaldo de años de trabajo tanto en la academia como en el servicio público; sin embargo, al igual que Clinton, enfrenta las dificultades con las que lidian todas las mujeres en la política. Para ganar la semifinal (la candidatura demócrata) hay que ganar primero los cuartos de final.

Y es por esto que Warren lleva dos años escribiendo varias de las leyes más progresistas (sobre vivienda pública, corrupción y regulación de bancos) y ha enarbolado todas las causas del ala más a la izquierda del partido. Su apuesta es primero adelantarse a Sanders y vencer a los otros candidatos mujeres y de color, para entonces posicionarse como la candidata progresista frente a los demócratas moderados (por ejemplo, Joe Biden). Desde que ganó Trump la presidencia, Warren no ha parado y ha logrado ya construir una enrome red de voluntarios, donantes y políticos en los estados claves para las primarias del partido.

Pronto saldrán las otras candidaturas a la luz, pero hay quienes dicen que a los que madrugan los votantes les ayudan.