En busca de la inspiración

Fuerza Nico
Por:

México cumplió en su debut con lo calculado: victoria y un marcador de siete goles. Embriagarnos de felicidad por este triunfo o el de los que se avecinan frente a Canadá y Martinica sería ridículo. Así como el entrenador mexicano le pidió a Uriel Antuna tener los pies en la tierra, habrá que seguir ese consejo todos. Sin duda, las palabras del Tata Martino son lo mejor del debut en Copa Oro.

Y no es únicamente el discurso que hace público en cada rueda de prensa; el discurso al interior del equipo parece convencer a cada uno de los integrantes de la escuadra mexicana. En tiempos donde la motivación parece no ser la misma que en generaciones anteriores, en donde el mensaje del amor a la camiseta está devaluado, Martino ha encontrado, al menos hasta ahora, el pergamino ideal para convencer a sus jugadores de que el futbol, por más frívolo que se ha convertido, aún vale la pena disfrutarlo.

En ese sentido, el de la aparición de nuevos “valores” en este deporte, Jorge Valdano escribió en su columna del diario El País sobre Neymar y la situación por la que atraviesa: “Neymar se olvidó de un club que había comprometido incluso su honestidad por ficharlo, de la afición que lo adoptó, de los compañeros que lo trataron como a un amigo y hasta del fútbol como compromiso vocacional. Al PSG y a Neymar les animaba una misma ambición: ocupar el mayor espacio posible. Dinero y ruido son las nuevas claves que movilizan esta industria”.

Es precisamente de esa industrialización y plasticidad como estilo de vida, la que ejemplifica Valdano usando a Neymar, la estrella brasileña que parece extinguirse y es justo de todo ese ruido mental, del que el Tata Martino, un romántico del futbol como buen rosarino, trata de proteger a sus jugadores. De entrada, les ha pedido de que se alejen de las redes sociales, de la televisión y sus programas deportivos que también alimentan esa dinámica de creación de superhéroes.

Lo mejor del partido ante Cuba no son los siete goles, ni los tres puntos ni los miles de dólares que se generaron en taquilla; tampoco es la racha invicta del equipo bajo el mando de Martino. Lo mejor de todo es ver que los jugadores están disfrutando del futbol, que están encontrando un objetivo en común y el fortalecimiento de su compromiso con el tricolor.

Y esto apenas comienza. Son los primeros frutos del trabajo profesional de un entrenador top y del trabajo complementario del que alguna vez habló Josep Guardiola, sobre la nueva faceta de un entrenador de élite (ser psicólogo, padre, mánager, estratega, motivador) parece estar encajando el perfil de Gerardo Martino con el del futbolista mexicano.

Falta mirar que sucede con el famoso ajuste de cuentas que tendrá con los “desertores”; ayuda muchísimo saber que el Tata tiene claro quien no está por necesidad y quien por deseo. Por su carácter y sus convicciones que ha mostrado a lo largo de su carrera como entrenador, algunos se han despedido de la selección mexicana sin saberlo. Falta vivir las épocas oscuras que tarde o temprano aparecerán en el panorama del Tri. Por ahora, que la inspiración no se acabe.