Gantz vs. Bibi

El año que fue
Por:
  • gabriel-morales

Empezó la batalla. Desde que Benjamín Netanyahu ganara las últimas elecciones en 2015, hubo un entendimiento implícito entre los electores de centro izquierda que nada ni nadie, excepto tal vez un proceso judicial, podría parar a Bibi.

Ni nuevos políticos, ni escándalos personales, ni acusaciones de corrupción amenazaron por un sólo segundo su inminente victoria. Hasta ayer.Por meses se escuchaba el rumor de que Benny Gantz, quien fuera el jefe de las fuerzas armadas israelíes hasta 2015, se estaba preparando para entrar a la política; inmediatamente después de anunciar la formación de un nuevo partido, Gantz recibió 15 mandatos; un número no despreciable pero lejos de los 30-35 mandatos que recibía el Likud de Netanyahu. En el primer mes de campaña, Gantz calló y se preparó. No dio entrevistas ni discursos, no publicó posts, no anunció quiénes serían sus aliados y candidatos, ni si quiera abrió una cuenta de Twitter.

En lo que tal vez recordemos en la historia como una gran táctica política, Ganz creó enorme expectativa entre los israelíes, ¿será de izquierda o de derecha? ¿Será carismático? ¿Criticará a Bibi o callará durante la campaña? Y así pasaron las semanas hasta el día de ayer, cuando en una producción digna de la convención demócrata en Estados Unidos, Ganz salió del closet y dijo justamente lo que miles de israelíes esperaban escuchar.

Lo primero que hizo fue alejarse de la etiqueta de izquierda, mostrándose como un general que no titubeará para defender el país, su objetivo es claro: evitar a toda costa que se le identifique únicamente con la izquierda (hay otros partidos que se encargan de representar a este sector) para tratar de tomar votos de la derecha (la única forma de vencer a Netanyahu). Sin embargo, a diferencia de otros políticos que se han tratado a lo largo de los años de mostrar como centristas (es decir sin ninguna opinión concreta), Gantz se pronunció clara y firmemente a favor de reiniciar las negociaciones de paz.

El mensaje es éste: yo defendí a Israel como comandante y lo seguiré haciendo desde el gobierno, sin embargo defender a Israel incluye la continuación de un proceso de paz que está en el interés del país. Gantz, de casi dos metros de estatura, intentó perfilarse como la continuación del sueño sionista, un general hijo de sobrevivientes del holocausto que cree en la importancia de la existencia de Israel y (¡oh gran diferencia!) en Israel como un país democrático que otorga igualdad a todos sus ciudadanos, incluidos los árabes. Además, Gantz no dudó en criticar fuerte, aunque no directamente, la corrupción de Netanyahu y en decir, con todas sus letras, que no busca puestos en el gobierno, sino sustituir a Bibi. Mi gobierno, dijo, será mamlachti (estadista) y no melachuti (un reinado).

El día de ayer nos despertamos con las nuevas encuestas en las que por primera vez desde 2009, Netanyahu no lidera las preferencias de los israelíes como el candidato más apto para ser primer ministro, están empatados. Gantz aún está a nueve mandatos del Likud (21 vs. 30) y necesitará de nuevas alianzas para vencer. Sin embargo, en el reino, los reyes comenzaron a temer.