Lunes 18.01.2021 - 17:27

Cuatro conjeturas sobre el populismo global

Indignación y transformación
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La democracia representativa liberal estuvo a punto de morir durante los años treinta del siglo anterior, cuando el fascismo y el comunismo se le plantaron como dos poderosos modelos alternativos.

El resultado de la Segunda Guerra Mundial le dio un segundo aire a la agonizante democracia representativa liberal. Luego, su enfrentamiento con el comunismo más atroz la robusteció. La caída del Muro de Berlín dejó a la democracia representativa liberal como la única opción. Algunos pensaron que la historia política había acabado y que eventualmente todo el mundo viviría bajo ese régimen. Esa ilusión nos llevó, en México, a suplantar el sistema del PRI por el de la democracia representativa liberal, que se extendió de 2000 al 2018.

Nadie puede negar, sin embargo, que hoy presenciamos la segunda agonía de la democracia representativa liberal. En Occidente hemos entrado en un momento populista, como se puede atestiguar en los dos países que fueron los adalides de aquella forma de gobierno: Estados Unidos y el Reino Unido. En México también hemos entrado al momento populista. No debe extrañarnos: es el signo de los tiempos. Lo extraño sería que México no avanzara, junto con el resto de los países occidentales, por ese mismo camino.

"En Occidente hemos entrado en un momento populista, como se puede atestiguar en los dos países que fueron los adalides de aquella forma de gobierno: Estados Unidos y el Reino Unido. En México también hemos entrado al momento populista. No debe extrañarnos: es el signo de los tiempos. Lo extraño sería que México no avanzara, junto con el resto de los países occidentales, por ese mismo camino"

La primera conjetura que quiero ofrecer es que hay una relación estrecha entre el populismo y la expansión de los medios de comunicación masiva y, en particular, de las redes sociales. Se supuso, de manera muy ingenua, que cuando todos los seres humanos tuvieran un teléfono portátil, la democracia representativa liberal se extendería por todo el planeta.

[caption id="attachment_1047975" align="alignnone" width="696"] Alemanes tiran un segmento del Muro de Berlín, el 11 de noviembre de 1989. Foto: AP[/caption]

Lo que sucedió fue exactamente lo opuesto. Lo que hemos visto es que las personas se han empoderado de una manera que les ha permitido exigir una participación novedosa en la vida política. La gente quiere una democracia más directa, más rápida, más intensa. Ya no se conforma con ser esa masa domesticada de las democracias representativas liberales del siglo anterior, que se contentaba con ir a votar cada vez que se le convocaba a las elecciones. Las redes sociales también han tenido un efecto igualador imprevisto. La gente ya no acepta que las decisiones del gobierno las tomen, en nombre de la sacrosanta democracia representativa liberal, un grupo muy reducido y cerrado de patricios o tecnócratas o empresarios. Los nuevos liderazgos políticos están basados en la cercanía emocional con las masas a través de los nuevos medios de comunicación y, en especial, de las redes sociales.

Mi segunda conjetura es que la crisis de la democracia representativa liberal se explica porque no previó las consecuencias de la tercera revolución industrial. Si adoptamos la tesis marxista de que las ideologías son superestructuras basadas en las estructuras económicas, podríamos sugerir que, así como la democracia representativa liberal fue el modelo democrático de la segunda revolución industrial, el populismo es el modelo democrático de la tercera revolución industrial. ¿De qué otra manera se explica que en Estados Unidos y en el Reino Unido, dos naciones que han estado a la cabeza del desarrollo científico-tecnológico, las fuerzas del populismo avancen de manera tan avasalladora?

"La gente quiere una democracia más directa, más rápida, más intensa. Ya no se conforma con ser esa masa domesticada de las democracias representativas liberales del siglo anterior, que se contentaba con ir a votar cada vez que se les convocaba a las elecciones. Las redes sociales también han tenido un efecto igualador imprevisto"

Mi tercera conjetura es que, a nivel global, el dilema histórico ya no se plantea entre el modelo de la democracia representativa liberal y el modelo de la democracia populista. El verdadero dilema es el que plantea entre el modelo de la democracia populista, que se cultiva en Occidente, y el modelo chino que se cultiva en Oriente. Digámoslo de otra manera: en la antesala de la Segunda Guerra Mundial había tres modelos que se enfrentaban en un choque de trenes: la democracia representativa liberal, el fascismo y el comunismo. Hoy, en 2019, el choque de trenes lo protagonizan dos modelos diferentes: la democracia populista de Occidente y el capitalismo autoritario de Oriente. La pregunta que no podemos dejar de plantearnos —con trepidación genuina— es: ¿cómo se resolverá ese enfrentamiento? ¿Viviremos la tercera y última guerra mundial?

Mi cuarta conjetura es que la pregunta anterior no podrá responderse sin antes plantear otra: ¿cuál será el sistema político que permitirá el desarrollo más veloz y más contundente de la tecno-ciencia? ¿Quién ganará la carrera tecnológica: China o los Estados Unidos? El futuro de la democracia —y de la humanidad entera— dependerá de cómo se resuelva esa interrogante.