Domingo 17.01.2021 - 21:23

El espía de Franco

Indignación y transformación
Por:

Luis Rius Caso es un reconocido historiador, curador y crítico de arte que nos ha sorprendido con una extraordinaria novela: El espía de Franco (México, Alfaguara, 2019). El libro es un thriller cuya trama se teje en torno a un hecho real: el asesinato, el 20 de febrero de 1950, de José Gallostra, representante extra-oficial del gobierno de Francisco Franco en México. Dentro de la novela, este crimen desencadena una serie de acontecimientos ficticios en los que se ve envuelto el personaje principal, un muralista mexicano de nombre Domingo Torres. Gallostra y Domingo se mueven en los mismos círculos, comparten una afición por el ajedrez y, para sorpresa del mexicano, una mujer.

¿Quién mató a Gallostra? Descubrimos que pudo haber sido cualquiera: los anarquistas españoles, el gobierno de Franco, el presidente Miguel Alemán, algún empresario de la colonia española, cualquier enemigo personal de Gallostra, el propio Domingo. El espía de Franco es una historia de mentiras, desengaños y traiciones. México era, en aquellos años de la posguerra, un nido de espías. No se podía confiar en nadie. Ni siquiera en los mejores amigos.

"Vemos desfilar por las páginas de su novela a numerosos personajes de la vida política y cultural del momento, como el expresidente Lázaro Cárdenas, el líder sindical Vicente Lombardo Toledano, el artista Diego Rivera, los escritores españoles Juan Rejano, Luis Cernuda, León Felipe, el filósofo transterrado José Gaos y —como si  se tratara de un personaje invitado de otra estupenda novela publicada este año— el periodista Carlos Denegri"

Para resolver el enredo alrededor de la muerte de Gallostra, Domingo decide pintar un mural transportable sobre el tema. La obra no fue del gusto de algunos de los involucrados. Un día, el mural desaparece del estudio del pintor. Como si Rius hubiera querido reconstruir ese mural perdido, ha escrito una novela que nos cuenta con lujo de detalle la vida en México en 1950. Rius nos lleva a pasear por los restaurantes, cantinas, clubes y hoteles más famosos de la época. También nos lleva de la mano por los estudios de los pintores, las tertulias literarias y las residencias más lujosas. Vemos desfilar por las páginas de su novela a numerosos personajes de la vida política y cultural del momento, como el expresidente Lázaro Cárdenas, el líder sindical Vicente Lombardo Toledano, el artista Diego Rivera, los escritores españoles Juan Rejano, Luis Cernuda, León Felipe, el filósofo transterrado José Gaos y —como si se tratara de un personaje invitado de otra estupenda novela publicada este año— el periodista Carlos Denegri.

[caption id="attachment_1052418" align="alignnone" width="696"] Luis Rius Caso, en el Museo de las Artes, de la UdeG, en 2015. Foto: UdeG / Adriana González[/caption]

Algo que se aprende con la lectura de El espía de Franco es que la guerra civil española no acabó del todo en 1939. Continuó, de manera tibia, durante varios años. En España, la resistencia se mantuvo activa en las montañas. Los partisanos siguieron levantados en armas hasta 1952. En el Caribe, la pugna entre comunistas y fascistas propició la creación de movimientos políticos que fueron el antecedente de la Revolución Cubana. En México, la pugna entre los distintos grupos encontró un campo de batalla menos violento, aunque no por ello desdeñable. Hay una historia oficiosa del exilio español que la describe como un suceso que careció de fricciones. Nada más lejano de la realidad. Por una parte, la relación entre los mexicanos y los españoles no fue fácil. Algunos pedían la expulsión de los empresarios gachupines, a quienes acusaban de explotadores, y otros pedían lo mismo de los refugiados republicanos, a quienes se les consideraba unos aprovechados —los “refugachos”—. Pero a este antagonismo se sumaba otro que complicaba el escenario. La comunidad española instalada en México, que de manera mayoritaria apoyó a Franco, no vio con buenos ojos la llegada de los exiliados republicanos, a quienes consideraban peligrosos por sus ideas izquierdistas. La difícil convivencia no se quedó sólo en insultos, sino que, en ocasiones, llegó a los puños. Y para complicar aún más las cosas, los propios refugiados españoles estaban muy divididos. Entre los comunistas, los anarquistas y los liberales había diferencias muy hondas que tenían que ver no sólo con cuestiones ideológicas sino incluso financieras.

"Nadie mejor que él para contar la historia desde los cuatro lados del conflicto: el de los mexicanos partidarios de Franco, el de los mexicanos simpatizantes de la República, el de la comunidad española pro-franquista y el de los exiliados republicanos. Desde su más tierna infancia, Rius trató muy de cerca a los sobrevivientes de esos cuatro destacamentos"

El espía de Franco está basada en una exhaustiva investigación documental. Pero la asombrosa riqueza del libro procede de la experiencia del autor. Nadie mejor que él para contar la historia desde los cuatro lados del conflicto: el de los mexicanos partidarios de Franco, el de los mexicanos simpatizantes de la República, el de la comunidad española profranquista y el de los exiliados republicanos. Desde su más tierna infancia, Rius trató muy de cerca a los sobrevivientes de esos cuatro destacamentos. El espía de Franco es una novela histórica y, a la vez, un entrañable documento personal.