Latinoamérica se hunde en la corrupción

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México no es el único país del continente americano que sufre los estragos de la corrupción y eso lo demuestra el último informe anual de la organización no gubernamental Transparencia Internacional, que posiciona a un número importante de países latinoamericanos entre los más corruptos del mundo.

El reporte sobre el índice de percepción de corrupción publicado cada año por esa organización alemana da cuenta de la corrupción que sufren países de todo el mundo y lo más afectados son naciones en vías de desarrollo, donde la pobreza y la desigualdad es una constante. Ese estudio de Transparencia también alerta del poco o nulo avance de los países para combatir la corrupción y Latinoamérica se mantiene prácticamente igual que hace cuatro años, lo que demuestra la falta de mecanismos para acabar con este mal social.

Los números no mienten, las manifestaciones sociales en contra de sus gobiernos por actos de corrupción parecen haber explotado en distintas partes del mundo, desde America hasta Asia, Medio Oriente y Europa, la gente ha tomado las calles para protestar en contra de la clase política e incluso empezar a optar en las urnas por otras opciones entre la sociedad civil, fuera de la política de siempre, aunque a veces no siempre son las mejores apuestas para el país.

Dentro de América Latina, Uruguay, con 71 puntos; Chile, con 67, y Costa Rica, con 56, se mantienen como los países menos corruptos del continente, mientras que Honduras (26), Nicaragua (22) y Venezuela (16) son los más corruptos. A nivel mundial, los países con el menor índice de corrupción son Dinamarca (87), Nueva Zelanda (87), Finlandia (86), Singapur (85), Suecia (85) y Suiza (85).

A pesar de que México no se encuentra entre las cinco naciones más corruptas de América, nuestro país se mantiene en la parte baja de la tabla, con 29 puntos de 100 posibles, donde cero equivale a un país totalmente corrupto y 100 equivale a naciones donde no existe la corrupción.

Ante estas cifras nos cuestionamos si será suficiente la estrategia del gobierno de Andrés Manuel López Obrador para terminar con la corrupción que ha estado enquistada en nuestra sociedad por tantos años. Uno de los problemas más graves de México es que no hay consecuencias del abuso de poder. La actual administración ya dijo que no perseguirá a los corruptos de gobiernos pasados, pero la sociedad exige que se haga justicia y que paguen los abusivos que han llevado al país al borde del abismo, enriqueciendo sus bolsillos a costa del bienestar del pueblo de México. Cuando se haga justicia y se termine con la impunidad se podrá decir que se está acabando con la corrupción en México, mientras tanto son sólo buenas intenciones que no parecen funcionar en el combate a este mal social.