Se derrumba el futuro de los millennial

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Los menores de 35 años son los más afectados en esta crisis de pérdida de empleos causada por el coronavirus.

La generación millennial está llena de incertidumbre, de miedo y de ira, con empleos precarios que no le permiten independizarse ni formar una familia. Los de esa edad hemos sobrevivido a dos crisis económicas y ahora a esta emergencia sanitaria causada por la pandemia del Covid-19, que termina por derrumbar nuestras aspiraciones a una mejor vida, que parece cada vez más lejana.

En España, 50 por ciento de los empleos han sido destruidos por el coronavirus que afecta directamente a menores de 35 años, a la llamada generación millennial, que parece que está destinada a remar en contra de la marea para sobrevivir en un mundo agonizante y la inminente y necesaria caída del capitalismo.

La estructura de vida millennial se adapta a la situación actual, pero no coincide con la vida que tiene en la cabeza. Es una generación con empleos mal pagados, estudios mal valorados y empresas que parecen estar formadas de trabajadores desechables. Es la generación mejor preparada académicamente pero la más vulnerable económicamente. A esta edad, nuestros padres ya tenían una familia, propiedades, trabajos estables y un futuro bien estructurado. Nuestra generación vive de rentas, compartiendo departamentos y trabajando para vivir una vida alquilada, de carencias y sin ninguna certidumbre ante el futuro.

La situación que viene después de la pandemia resulta más incierta que nunca. El mundo está detenido, millones de empleos se han perdido y los emprendedores que se atrevieron a formar parte de la economía no saben cuánto aguantarán sus negocios recién formados con una incertidumbre cada vez más asfixiante.

El sistema académico parece otra farsa montada por el sistema. Ya no son suficientes, ni la preparación académica, ni la formación laboral para acceder a un empleo bien remunerado. Muchos son los jóvenes con títulos universitarios y postgrados que no han podido brillar en el mundo laboral. El sistema educativo parece arcaico en medio de esta revolución digital que está generando sociedades hiperinformadas.

Además de las complicaciones laborales, nos enfrentamos a un problema mayúsculo causado por el abuso y el desprecio hacia el medio ambiente. El clima cada vez más extremo, los huracanes se vuelven más devastadores, la contaminación del agua y del aire asfixia al planeta. La realidad política actual no se preocupa por el medio ambiente y las señales de ayuda por parte del planeta son cada vez más claras. Nos estamos quedando sin un mundo dónde vivir.

La sociedad mexicana no sólo se enfrenta a estas pestes bíblicas, tiene que enfrentar la violencia y la inseguridad que no han parado en 30 años, prácticamente toda la vida de un millennial en México ha sido de miedo y desesperanza ante la falta de autoridad y la ineptitud de los gobernantes. La corrupción es un mal mundial que parece formar parte del sistema.

Una crisis así parece insuperable, pero debemos mantenernos positivos y pensar que del caos nace el orden y puede ser el inicio de un cambio radical para reordenar el planeta de pies a cabeza y mejorar la vida de la humanidad.