Balance 2019: lo internacional

Coronavirus entre nosotros
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Concluyo el análisis que empecé la semana pasada. Ahora, los acontecimientos más importantes en el ámbito internacional. Sin duda, los movimientos y protestas sociales y políticas fueron lo más relevante que ocurrió en el mundo en el año que recién terminó.

La grieta en América Latina. La nuestra fue una región particularmente convulsa. Dentro de la crisis crónica que padece Venezuela, 2019 arrancó con el trance político que dio lugar a la proclamación de Juan Guaidó como presidente reconocido por prácticamente todas las democracias occidentales del mundo, y ya va para un año con dos presidentes (el otro, claro, sigue siendo el dictador Maduro). Nicaragua cumplió un año más de protestas en contra de su propio sátrapa, Daniel Ortega. En Haití, el escándalo de corrupción Petrocaribe y el disparo de un senador oficialista contra opositores puso contra las cuerdas al presidente Jovenel Moïse. El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, renunció tras una grave crisis de impopularidad. En Ecuador, el incremento de los combustibles originó un ciclo de violentas protestas que inclusive llevaron transitoriamente al presidente Lenín Moreno a abandonar Quito. En Perú, el conflicto político con el fujimorismo llevó al presidente Martín Vizcarra a disolver al Congreso, y el expresidente Alan García decidió suicidarse antes de ser llevado a la justicia por escándalos de corrupción. En Argentina ocurrieron severas protestas tras una nueva crisis económica, inflación y devaluación. En Chile, el incremento del transporte en Santiago llevó a una grave crisis política y social, sin precedentes desde el retorno a la democracia en 1990 y que sigue sin apaciguarse plenamente. En Brasil, Jair Bolsonaro enfrentó una severa crisis en ocasión de los incendios en el Amazonas y su consiguiente desdén de la ayuda internacional que le fue ofrecida. En Colombia también prendió la mecha: el presidente Iván Duque enfrentó protestas ante sus políticas gubernamentales y casos de corrupción. Y en Bolivia, tras un grosero fraude electoral auspiciado por el hoy ex presidente Evo Morales, se generó una crisis constitucional y un ciclo de violencia social que orilló al asilo de Morales, primero en México y ahora en Argentina.

Resto del mundo. En Hong Kong se mantienen las protestas para liberalizarse del férreo control político de China. En Francia se cumple más de un año de piquetes y desmanes de los “chalecos amarillos” en contra de los ajustes y políticas sociales del presidente Emmanuel Macron. En España volvieron las protestas por la cuestión separatista de Cataluña. En Irak, las muertes registradas en violentas jornadas de finales de noviembre llevaron al primer ministro, Adel Abdul Mahdi, a renunciar. En la India, una nueva ley de ciudadanía ha generado protestas y, recientemente, detenciones y muertes. En otro orden, en Estados Unidos se detonó el impeachment contra Donald Trump; el Reino Unido por fin le dio a Boris Johnson un claro mandato en las urnas para concretar el Brexit; y por último, imposible dejar de mencionar el trágico incendio de la Catedral de Notre Dame de París.

Deseo a los lectores un muy feliz 2020 y que sea mejor que su convulso predecesor.