La tragedia del Colegio Cervantes y los debates sobre violencia infantil

ENTRE COLEGAS

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Como fue ampliamente mediatizado, el 10 de enero se dieron a conocer los hechos que enlutaron al Colegio Cervantes, en Torreón, Coahuila. Algunos comentarios al respecto.

Los hechos. Por lo que ha trascendido en medios, se sabe que un alumno pidió permiso para ir al baño. Una maestra fue a buscarle, y ahí fue donde el alumno de ¡11 años! empezó a disparar, matando a la maestra María Assaff Medina y dejando seis heridos (cinco de sus compañeros y un profesor). Posteriormente, el alumno, que llevaba dos pistolas, se quitó la vida. El abuelo, propietario de las armas, fue detenido. Hasta ahí los hechos.

Reflexiones. Con la tragedia del Colegio Cervantes irrumpe de nuevo el tema de la violencia en el ámbito escolar. Hay que recordar que no es la primera vez que ocurre algo así en el país. Ahí está el antecedente aún reciente del Colegio Americano del Noreste, en Monterrey, en enero de 2017, en el que igualmente un menor de 15 años disparó contra su maestra y sus compañeros y también se quitó la vida. El hecho recuerda los innumerables episodios de violencia escolar que han ocurrido en Estados Unidos y se da en un ambiente de violencia generalizada que se profundiza en el país, al cual niños y adolescentes, lejos de estar a salvo, cada vez están más expuestos.

Las investigaciones en curso deberán arrojar luz sobre los motivos y el entorno social, familiar y escolar que llevaron al menor a cometer esos hechos, y así adoptar todas las medidas que sean necesarias para evitar la repetición de una tragedia similar. Sin embargo, saltan a la vista algunos temas sobre los que ya se pueden hacer las primeras reflexiones. En primer lugar, el inmenso problema del tráfico y control de armas. Nada, absolutamente nada, justifica que un menor de edad pueda tener acceso a armas con tal poder letal. A diferencia de Estados Unidos, en México no es lícita la posesión de armas semejantes por particulares. Por otra parte, llaman poderosamente la atención las conclusiones temerarias, fáciles e irresponsables que han circulado —entre ellas, las de algunas autoridades— sobre la conexión e influencia de videojuegos con contenido violento para tratar de explicar y justificar el caso. Sin desdeñar el impacto que esos elementos —u otros parecidos, como la apología de la cultura del narco— puedan tener en la mente de personas en formación (niños y adolescentes), dar por buena tal teoría sería tanto como aceptar que los miles de millones de usuarios de videojuegos son asesinos en potencia. Así de absurda y estúpida la conjetura. También esta tragedia pone nuevamente a discusión la pertinencia de ciertas políticas escolares, como “mochila segura”.

Empatía y solidaridad. Ante el horror y la tristeza de las víctimas, sus familias y la comunidad del Colegio Cervantes, me sumo a los innumerables mensajes de solidaridad. Habrá que aprender mucho de esta durísima lección, para que nadie tenga que pasar de nuevo por algo así.

Horacio Vives Segl

Horacio Vives Segl

Licenciado en Ciencia Política por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y doctor en Ciencia Política por la Universidad de Belgrano (Buenos Aires, Argentina). Profesor y director del Centro de Estudios Alonso Lujambio en el Departamento Académico de Ciencia Política del ITAM. Autor de diversos libros y artículos sobre elecciones, política latinoamericana y política mexicana, publicados en medios académicos y de divulgación en México y en el extranjero. Analista político.
Horacio Vives Segl