Howard Hughes: trastorno obsesivo compulsivo

CLARA MENTE

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Houston, Texas, 24 de diciembre de 1905, Alene (22 años) después de un parto difícil es madre de su único hijo: Howard. El padre es un genio que desarrolla una tecnología para perforar pozos petroleros, logra un imperio económico. Alene se dedica a la crianza del niño; ella padece de miedo a los gérmenes, lo cuidaba de manera exagerada; lo aislaba de los otros niños, lo bañaba varias veces al día y lo revisaba exhaustivamente. El pequeño Howard  heredó la genialidad y el gusto por las máquinas de su padre y las obsesiones de su madre.

A los 11 años construyó la primera emisora de radio, que permitió la comunicación de los barcos, y un año después inventó una bicicleta motorizada.

La muerte temprana de sus padres, lo llevó a ser un genio millonario y solitario a los 19 años.

Se desarrolló en dos áreas: en el cine, como productor, y en la aviación se convirtió en ingeniero aeronáutico de forma autodidacta. Empezó a pilotear aviones a los 14 años y estableció varios récords mundiales; sin embargo, le gustaba hacer las pruebas de sus aeronaves personalmente, por lo que sufrió varios accidentes graves; se cuentan 14 ocasiones en las que tuvo traumatismo craneoencefálico severo.

De sus síntomas obsesivos hay muchas historias de quienes lo rodeaban, por ejemplo, conservó el miedo a los gérmenes que le enseñó su madre, se casó dos veces veces y para evitar contagios, no dormía con su esposa, no compartía los alimentos, hablaba con ella pocos minutos al día y con el tiempo, sólo por teléfono. Sin embargo, era famoso por ser promiscuo sexualmente con hombres y mujeres, y existe el rumor de que también padeció sífilis.

Sus alimentos los ordenaba por color y por tamaño y estaba obsesionado con los chícharos, que incluía siempre en su menú, antes de comerlos los ponía en orden y tardaba mucho. Otra de sus obsesiones eran los senos femeninos; a las actrices que contrataba les ponía un chofer que manejaba a menos de 10 kilómetros por hora para evitar que se volvieran flácidos y diseñó un sostén especial para acentuar la forma hacia arriba.

Su enfermedad mental se agravó por los daños cerebrales que sufrió y poco a poco lo fue limitando más.Acabó viviendo en hoteles, porque los consideraba libres de gérmenes, estaba en la oscuridad y veía películas repetidas todo el día.

Sus caídas le dejaron dolores crónicos; se hizo adicto al alcohol y a la codeína.

Al final falleció en un hotel de Acapulco, en 1976, tenía 70 años.

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) es una enfermedad mental en la que se presenta un tipo de pensamiento (obsesión), que es recurrente, molesto y que causa ansiedad. Para quitarse esa sensación, las personas que la sufren deben llevar a cabo algún tipo de comportamiento, como lavarse las manos, ordenar (compulsiones), las cuales también pueden ser actos mentales como rezar, contar o repetir palabras en silencio; quien la sufre sabe que de esta manera se van a neutralizar los síntomas. Todos en algún momento podemos tener eventos de este tipo; por ejemplo, al dudar si dejamos bien cerrado el coche y tener que regresar a confirmar si lo hicimos, pero si esto sucede muchas veces y la pérdida de tiempo nos impide realizar nuestra vida normal, tal vez existe la enfermedad.

El TOC es una condición crónica que se trata con psicoterapia cognitivo conductual y con antidepresivos, pero la mejoría es mínima, pues se ha demostrado que tiene una disfunción de un circuito cerebral llamado cortico-estriatal-talámico. Un estudio publicado el mes pasado en la revista American Journal of Psychiatry, que  se realizó en 100 pacientes con TOC, en varios centros hospitalarios, lidereado por el doctor Lior Carmi, reportó que mejoraron las personas que fueron tratadas con Estimulación Magnética Transcraneal, que es una forma no invasiva de estimulación, lo cual abre una nueva opción para
estos pacientes.

En sus palabras: “continúa cuando estés desalentado, porque donde no hay fe en el futuro, no hay poder en el presente”.

Yolanda Pica

Yolanda Pica

Es médico por la Universidad Autónoma Metropolitana, especialista en Psiquiatría por la Universidad La Salle, trabaja como psiquiatra adscrito al Hospital Ángeles del Pedregal y sus áreas de trabajo son: depresión resistente a tratamiento, trastorno bipolar y trastornos de la personalidad en adultos.
Yolanda Pica

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