Viernes 15.01.2021 - 14:27

No entienden que no entienden

Una flor en papel celofán
Por:

Negar el feminicidio es negarnos el derecho

del motivo de nuestra muerte.

No entienden que no entienden es más que una frase. Hoy es una conducta reiterada entre quienes creen que el término de feminicidio es un capricho del feminismo y que la perspectiva de género es un “privilegio” que exigimos, sin motivo, las mujeres.

Las mujeres y los hombres no queremos ser víctimas de un homicidio, pues buscamos, como parte de nuestra naturaleza, construir un proyecto de vida y realizarlo, para que la muerte nos alcance de manera natural. Los homicidios son asesinatos contra las personas, que arrebatan la vida y que, entre otras acciones, la investigación debe conllevar saber si éste fue un homicidio accidental o intencional. Hoy, nuestro país se cubre de homicidios y de fosas clandestinas; sabemos que por la violencia que vivimos podemos perder la vida.

Sin embargo, las mujeres, además de ser víctimas de un homicidio, podemos ser víctimas de un feminicidio. Es decir, el motivo del asesinato es nuestra condición de mujer; y no hay otro. Este tipo de crímenes tienen características que no tiene un homicidio, entre las cuales podemos encontrar: violencia sexual, lesiones degradantes, relación de parentesco o amistad, relación de confianza o subordinación; es posible que la víctima haya sido incomunicada y que el cuerpo sea expuesto en un lugar público y que la mujer estuviera en estado de indefensión. Es decir, el feminicidio no es un homicidio de una mujer, es un asesinato por ser mujer y por eso necesitamos que así sea tipificado; además, nunca es resultado de un accidente; siempre es planeado, es intencional.

El móvil para atentar así contra una mujer puede ser diverso. Pero siempre hay una constante que acompaña este hecho; y es que el asesino sabe que lo puede hacer y que no pasará nada. Y lo que ha llevado a esta situación de impunidad es carecer de formación con perspectiva de género al momento de investigar; o bien, que quienes imparten justicia sean resultado de un sistema patriarcal, machista y misógino.

Arrebatarnos a las mujeres el derecho de toda víctima, a la verdad de qué pasó, es quitarnos el derecho también a la reparación del daño y de garantizar la no repetición; es dejar nuestra muerte en la invisibilidad del homicidio.

Las mujeres no esperamos que las conductas de nuestros perpetradores sean un agravante de un homicidio, y no es negarnos a mejorar las condiciones para acreditar el feminicidio; es más, los Ministerios Públicos y jueces deben preparase cada día para contar con las herramientas necesarias. Hoy, lo que exigimos es que sea reconocido el flagelo social, de 10.5 de nosotras asesinadas al día, por ser mujeres, y que se nombre como un delito que se llama feminicidio; y no entender que no están entendiendo es ser cómplices pasivos de la pérdida de la vida de niñas, adolescentes y jóvenes. Y no importa qué tan complicado sea tipificar el delito; lo que importa es alcanzar la justicia.