Seamos buscadores, seamos buscadoras

Cambio climático
Por:
  • jacqueline tapia

¡¿No contesta?! La angustia se siente en la garganta y un hueco en el estómago cuando llamas insistentemente y no te contesta. Y es que en este país a las personas las desaparecen, y eso lo sabemos bien como sociedad y por eso nos asustamos.

Los datos nos dicen, a través de la cifra oficial que proporciona la Comisión Nacional de Búsqueda (CNBP), que el número de personas desaparecidas podría ascender al menos a 52 mil. Es decir, aumentó 30 por ciento y a este número,  se suma también al hallazgo de, por lo menos, unas tres mil 600 fosas clandestinas en donde hay cerca de cinco mil cuerpos y restos humanos,  muy posiblemente de personas reportadas como desaparecidas.

De nuevo este fin de semana supimos de una pareja, de muchas personas más seguramente que tampoco llegaron a su destino. Ellos son Marina y Mauricio. Las horas empezaron a correr y  los mensajes en las redes sociales se activaron nuevamente y todos sabíamos que se había perdido el contacto en la carretera rumbo a Zihuatanejo. Afortunadamente estos dos jóvenes, de apenas 24 años de edad, fueron encontrados, y los hallaron porque fueron buscados.

Ante esta terrible realidad y esta gran tragedia de derechos humanos que vivimos, la solidaridad, la hermandad y la sororidad son fundamentales. Buscarlas y buscarlas desde el principio de manera inmediata y  sin prejuicios ni supuesto. Emitir las alertas necesarias y sin escatimar iniciar la movilización. Karla Quintana, titular de la Comisión Nacional de Búsqueda, ha sido muy enfática al decir “buscar en vida”. Ella misma define su función y la de la comisión en ser buscadores, buscadores de vida y, si es sin vida, pues regresarlos de forma digna a sus familias.

Vivimos en un país en donde no debemos ser más omisos a esta realidad y desechar de una vez por todas las creencias que frivolizan la problemática. Hoy nos toca ser buscadores y buscadoras,  no es un tema sólo de las familias o de los gobiernos que son los principales obligados. Las familias de Marina y Mauricio salieron literalmente a buscarles, la sociedad salimos a buscarles,  que sepan que nadie se quedará sin ser buscado y, por supuesto, encontrarle. Éste debe ser un cambio,  un cambio en donde las redes sociales se convierten en las mejores aliadas y los mensajes de Whatsapp en informadores.

Pero también necesitamos saber qué pasó,  qué hay detrás de cada historia de personas halladas; se necesita la versión de los hechos, no esa versión que da la autoridad diciendo al más puro estilo de aquella película de Marcello Mastroianni Stanno tutti bene. El saber nos permitirá como sociedad también tomar las acciones necesarias para, en lo posible,  ir construyendo las acciones de prevención, conocer los pasos que se dieron nos dará senderos de buenas prácticas y no tener que iniciar la búsqueda en soledad.

Hace apenas unos días conmemoramos el Día Internacional de la Solidaridad Humana, que es unirse a la causa de otras personas, aunque no sea la nuestra, ser buscadores y buscadoras, es una causa que desde donde estemos y con lo que tengamos deberíamos de apropiarnos.