La ceguera que provocó la rutina

Coordinación frente a la emergencia
Por:
  • David Leon

El discurso: “la Reforma Energética incrementará la producción de petróleo, la oferta permitirá mejores servicios, los precios de los combustibles bajarán, el robo de combustibles está contabilizado, presupuestado y lo estamos atacando. Además, por el bien de los consumidores, estamos combatiendo a las gasolineras que no dan litros completos”. Los actos: las gasolinas subían de precio, los litros incompletos eran cosa común. De un momento a otro aparecieron nuevas empresas vendedoras de gasolina.

Lo anterior configuraba una rutina compuesta por discursos y actos que a base de repetirse nos provocó ceguera y en la medida de la falta de significación, también sordera. Mucha información, poco significado y prácticamente nulas acciones de fondo. Una rutina donde el sistema, a juzgar por su normalidad y apariencia, funcionaba. Lo que se escondía detrás era una profunda crisis.

Malcolm Gladwell, uno de mis autores favoritos, ha dedicado mucho de su tiempo a investigar y explicar aquello que se ha olvidado, que ha pasado desapercibido o que no ha sido atendido en su totalidad. Estoy seguro que si le acercamos la historia que sobre el huachicol estamos viviendo, podría construir un caso increíble, por decir lo menos. En uno de sus libros menciona que no es necesario un gran análisis para tomar una decisión adecuada y que bastan sólo segundos para elegir el camino correcto.

En el caso que nos ocupa, así fue. Bastaron sólo unos segundos y la determinación de un hombre para exhibir la tremenda crisis por la que atraviesa Pemex. Poco a poco, con la información revelada, nos han curado la ceguera y la sordera. Lo que estamos viendo y escuchando ha cambiado la rutina, y eso nos ha generado molestia.

El cáncer no es menor. La producción petrolera cayó. Las importaciones de gasolina y de crudo crecieron. Nuestras refinerías trabajan al mínimo de su capacidad. En cada uno de los eslabones de la cadena de suministro de combustibles existen pérdidas, fugas y robos. Las tomas clandestinas detectadas en 2018 fueron más de 13 mil.

El monto de lo robado es cercano a 70 mil millones de pesos por año, muy similar al presupuesto anual de nuestra querida UNAM o al del estado de Chiapas, casi el doble del de Tabasco y más de tres veces el de Campeche.

La población en lo general prefiere la molestia e incomodidad de recuperar paulatinamente la vista y el oído; los menos, por alguna extraña razón, han manifestado que prefieren vivir ciegos y sordos, continuando con esa rutina que hasta ahora permitía falsa y nociva normalidad.

Éste es sólo el principio de un proceso de cambio real y de fondo, que no será cómodo, pero sí absolutamente trascendente.

Volviendo a Gladwell, no se requiere mucho análisis para darnos cuenta de que muchas rutinas no nos han permitido ver el deterioro que existe en otras áreas. Estoy seguro que en los próximos días otros velos caerán.