La construcción de la filosofía iberoamericana

Indignación y transformación
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En el siglo XIX se comenzó a gestar, con muchas dificultades, una comunidad filosófica a partir de contactos personales, la mayoría de las veces por vía epistolar, pero también por la difusión de las ideas a partir de periódicos, revistas y libros. Los autores ya no son frailes o sacerdotes, sino abogados, escritores y políticos dedicados a la filosofía.

No es sino hasta principios del siglo XX que podemos hablar de filósofos profesionales, es decir, de profesores de filosofía en universidades modernas. Estas nuevas instituciones permiten que el diálogo se haga más académico. Hay que decir que los iberoamericanos nos leíamos mucho en la primera mitad del siglo anterior, quizá más que ahora.

Por ejemplo, los libros de José Enrique Rodó eran devorados por las juventudes del continente. ¿Y qué decir del impacto de Ortega y de la Revista de Occidente en la intelectualidad iberoamericana? En el segundo momento de la comunidad filosófica iberoamericana no había instituciones trasnacionales que concentraran los esfuerzos de vinculación, pero las relaciones existían y eran fructíferas. La Guerra Civil obligó a muchos filósofos españoles a exiliarse en América. El impacto que tuvieron en nuestras comunidades, particularmente en la mexicana, fue muy hondo.

[caption id="attachment_945919" align="alignnone" width="542"] El filósofo mexicano Fernando Salmerón, en su juventud[/caption]

En el entorno político de la posguerra se funda en 1954 la Sociedad Interamericana de Filosofía, cuyo propósito es reunir a las asociaciones filosóficas nacionales de todo el continente. A la fecha se han realizado 17 congresos interamericanos, el más reciente fue en Bahía en 2013 y el próximo se llevará a cabo en Bogotá, en octubre de este mismo año. No podemos ignorar en este recuento la conformación de una vigorosa agrupación de filósofos latinoamericanos, en la que destacaron personalidades de la talla de Leopoldo Zea, Francisco Miró-Quesada, Arturo Ardao y Arturo Andrés Roig. Este grupo buscaba una integración exclusivamente latinoamericana. Sin embargo, es destacable su afán de incorporar a Brasil y a los países del Caribe, no sólo del hispanoparlante, sino incluso del francófono y anglófono. En la senda abierta por este latinoamericanismo discurren la teología de la liberación y la filosofía de la liberación.

En el entorno político de la posguerra se funda en 1954 la Sociedad Interamericana de Filosofía, cuyo propósito es reunir a las asociaciones filosóficas nacionales de todo el continente. A la fecha se han realizado 17 congresos interamericanos, el más reciente fue en Bahía en 2013 y el próximo se llevará a cabo en Bogotá, en octubre de este mismo año

Durante la Guerra Fría no había condiciones para la creación de una institución filosófica iberoamericana porque en aquel momento la dictadura franquista todavía obstaculizaba ese tipo de encuentros y tampoco había una relación estrecha con Portugal. Eso no significa, por supuesto, que no hubiera contactos, de manera individual, entre filósofos de las dos orillas. Además, los libros viajaban. Para una generación entera de filósofos españoles, las ediciones del Fondo de Cultura Económica fueron una bocanada de aire fresco.

No fue sino hasta la muerte de Francisco Franco, en 1975, que se abren las puertas para un reencuentro entre los grupos más destacados de la filosofía latinoamericana y la filosofía española. Fue un discípulo mexicano de José Gaos, Fernando Salmerón, quien en 1987 da el primer impulso para la creación de una institución transatlántica que vertebrara los intereses de la comunidad filosófica iberoamericana. La propuesta fue acogida con entusiasmo por León Olivé, Javier Muguerza, Reyes Mate, Miguel Ángel Quintanilla y Oswaldo Guariglia. Fue así que este grupo, al que luego se incorporan otros distinguidos participantes, se propone dos objetivos ambiciosos: la organización de un congreso iberoamericano de filosofía y la publicación de una Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía. Este grupo logró todas sus metas: se realizaron cuatro congresos y se publicó una enciclopedia en numerosos volúmenes. Su obra se extendió a lo largo de tres décadas, desde 1987, fecha en la que se empieza a concebir el proyecto, hasta 2017, año en el que se publica el último volumen de la Enciclopedia.

Sin embargo, la historia de la comunidad filosófica iberoamericana de los últimos tres decenios, no se reduce a las actividades del grupo de la Enciclopedia. En esos mismos años se formaron numerosas asociaciones filosóficas, compuestas por académicos de todos nuestros países

Sin embargo, la historia de la comunidad filosófica iberoamericana de los últimos tres decenios no se reduce a las actividades del grupo de la Enciclopedia. En esos mismos años se formaron numerosas asociaciones filosóficas, compuestas por académicos de todos nuestros países. Surgen asociaciones iberoamericanas de analíticos, de fenomenólogos, de kantianos, de liberacionistas, de hermeneutas, de filósofos políticos, de filósofos de la educación e incluso de filósofos jóvenes. Estos grupos adoptan modelos de organización diferentes del de la Enciclopedia. Lo que se pretendía era consolidar un diálogo filosófico, de acuerdo con perspectivas metodológicas, disciplinarias o generacionales. El futuro de la filosofía iberoamericana dependerá del trabajo conjunto de todas estas asociaciones.