Martes 1.12.2020 - 05:12

La modernidad de Sigüenza y Góngora

Indignación y transformación
Por:

En su libro La idea de historia en Carlos de Sigüenza y Góngora, publicado en 1982 y reeditado en 2017, la Dra. Laura Benítez —una de las más distinguidas historiadoras de la filosofía— se ocupó de la cuestión de la modernidad del pensamiento del polígrafo novohispano.

[caption id="attachment_989784" align="alignright" width="251"] Un retrato del intelectual, historiador y cosmógrafo novohispano. Foto: Especial[/caption]

Sigüenza exhibe varias características de la modernidad. Por ejemplo, en su Libra astronómica y filosófica, de 1690, el autor ofrece argumentos basados en la ciencia experimental de su tiempo, para refutar las opiniones falsas sobre los cometas. Sin embargo, en otros escritos, Sigüenza hace uso de razonamientos que no caben dentro de lo que se considera como pensamiento moderno: respeta la autoridad dogmática, acepta el providencialismo histórico e incluso se distrae en ejercicios de astrología. Desde una perspectiva estricta, Sigüenza no es moderno porque aún no lo es de manera plena. Para quienes leen así nuestra historia intelectual, la modernidad no llega a México sino hasta la segunda mitad del siglo XVIII, con los jesuitas desterrados y, con mayor seguridad, con la obra de Díaz de Gamarra. Hay otra posición, que defendió Trabulse, que sostiene que Sigüenza es un autor de transición entre el medioevo y la modernidad. En su libro citado, Benítez explora otra interpretación. Sigüenza es un autor moderno, afirma, porque si entendemos la modernidad como crisis de la tradición, en vez de como un rechazo de la misma, no debe extrañarnos que en Sigüenza convivan elementos de la antigüedad y la modernidad. Según Benítez la modernidad temprana incluye en seno contradicciones que marcan el sentido del movimiento.

"La categoría de lo barroco se ajusta, mejor que cualquier otra, a la peculiaridad, complejidad y riqueza del clima de ideas del siglo XVII novohispano. Aunque Benítez reconoce el sesgo barroco de  Sigüenza, me parece que ella no considera que la categoría de lo barroco sea equivalente, por su peso explicativo, a la de modernidad"

Es evidente que el concepto de modernidad no sólo es descriptivo sino evaluativo. Calificar una obra como moderna funciona como una alabanza. Se supone que lo moderno es mejor que lo antiguo. Desde esta perspectiva —estrechamente ligada a una concepción eurocentrista de la historia del pensamiento— la pregunta de si  Sigüenza fue moderno incide en la valoración que se haga del autor novohispano. Lo mismo podría decirse de otros pensadores mexicanos, americanos y españoles de los siglos XVII y XVIII: si no fueron cabalmente modernos, eso los pone en una condición de inferioridad frente a sus contemporáneos de Europa del norte, como Descartes o Spinoza o Locke. Cabe entonces preguntarse si la categoría de “modernidad” es la más adecuada para el estudio de la historia de las ideas de la Nueva España. Se diría que no sólo se trata de una categoría exógena, que sirve un propósito para la historia de las ideas en Europa, pero no para la historia de las ideas en Iberoamérica, sino que, además, al querer usarla con calzador en nuestro entorno, lo que propiciamos es una desafortunada desvaloración de nuestra propia historia intelectual.

En algunos escritos posteriores, la Dra. Benítez ha propuesto un modelo original para el estudio de la historia de la filosofía que adopta la categoría de vías de reflexión. Si adoptamos este modelo, podríamos desentendernos de la pregunta de si Sigüenza fue moderno y explicar su pensamiento de acuerdo con esas categorías que permiten encontrar en un mismo autor e incluso en una misma obra, estilos de pensamiento que se pueden asociar con la antigüedad, el medioevo o la modernidad. No obstante, considero que las cinco vías de reflexión que propone Benítez todavía no son suficientes para comprender de manera integral el pensamiento de Sigüenza, ya que dejan fuera su dimensión retórica, moralista y estética.

"Lo mismo podría decirse de otros pensadores mexicanos, americanos y españoles de los siglos XVII y XVIII: si no fueron cabalmente modernos, eso los pone en una condición de inferioridad frente a sus contemporáneos de Europa del norte, como Descartes o Spinoza o Locke"

A mí me parece que a la pregunta de si Sigüenza fue un autor moderno, la mejor respuesta es que fue un autor barroco. La categoría de lo barroco se ajusta, mejor que cualquier otra, a la peculiaridad, complejidad y riqueza del clima de ideas del siglo XVII novohispano. Aunque Benítez reconoce el sesgo barroco de Sigüenza, me parece que ella no considera que la categoría de lo barroco sea equivalente, por su peso explicativo, a la de modernidad. Como otros autores, Benítez podría conceder que lo barroco fue una modalidad de la modernidad. Pero el riesgo que se corre es concebir al barroco como una modalidad inferior o extravagante, o incluso fallida de la modernidad genuina, que es la de Francia, Inglaterra y Alemania.

Es por ello que mi propuesta es más radical: olvidémonos de la categoría de la modernidad cuando hagamos historia de la filosofía novohispana del siglo XVII.