La nostalgia: una triste guitarra que suena y suena sola en la noche...

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En estos días iniciales del año, uno se pone a revisar papeles: cartas, postales, mensajes, ficheros. Y llega entonces eso que se llama nostalgia: lágrimas, sollozos, repasos. Nos acordamos de la canción aquella: rebuscamos entre los fonogramas: la copla inunda la hondura  del silencio. La geografía de la añoranza tiene el dictado de las tonadas que nos aprendimos de memoria cuando éramos inocentes y sentimentales. Cantar, jubiloso acto que iniciábamos así como si nada para tararear los preludios: zaherir los epílogos.

Íntimamente... de Emmanuel, cumple 40 años de su lanzamiento al mercado por la disquera RCA Víctor. Álbum protagonista del cancionero amoroso de los años 80 del siglo pasado. Diez baladas férvidas que  llevábamos en el bolsillo izquierdo de la camisa y las entonábamos a gritos en cada esquina. El compositor español Manuel Alejandro en uno de sus grandes momentos musicales. Emmanuel en su mejor producción discográfica.

La Habana no era una fiesta: los discursos oficiales empañaban las ilusiones; pero, a pesar de todo, éramos, a nuestro modo, felices. El malecón nos cobijaba con su brisa del Golfo, los besos eran unas dádivas que la luna alumbraba con obstinación astral.  Y Emmanuel silbaba los conformes melódicos en complicidad con Eros, en la plenitud de la noche habanera, en el sortilegio de una festividad reclamada aunque nunca enaltecida por el patriarca. Emmanuel modulaba el fulgor en un derrame de afines de perpetua ronda embebida en los acasos.

Es de noche. Unos labios mágicos pronuncian los destellos del crepúsculo huérfano. Es de noche. Escucho “Esa triste guitarra”: el tiempo emula el agua y lo breve perfila la plenitud del esmero en empinada ascensión: la poesía es un abismo en deslumbramiento de armonías, resplandor perenne, relámpago, inquietud habitando el espacio enamorado. “Si ves una flor / marchitada en el suelo / es mi corazón / que se muere de celos // Aquel gorrión / que suspira en el árbol / es mi alma que llora / si no le haces caso // Esa triste guitarra / que suena y suena / sola en la noche / es mi voz que te dice / no me abandones/ no me abandones”.

“Quiero dormir cansado”, “Insoportablemente bella”, “El día que puedas”, “Con olor a hierba”, “Este terco corazón”, “Eso era la vida”, “Tengo mucho que aprender de ti”, “Todo se derrumbó dentro de mí”, “Caprichosa María”: liturgias de amores abatidos en que breas ilesas se zambullen en una marejada de embocadura deseosa. / La nostalgia se enhebra en estas tonadas de ondulantes espejismos en el fervor del ansia. / La nostalgia, una muchacha que desdice la niebla y se esconde en la hojarasca dibujada por clamores. / La nostalgia, desvanecimiento del agua: humedad de alas que abrasan la perplejidad de la ausencia. // “No te salgas de mis brazos / sigue echada así en la hierba / quiero andarte paso a paso / recorrerte como hiedra” (de “Con olor a hierba”) / “Yo soñaba con la vida / y la vida era aquella rebeldía / aquel fardo de ilusiones no estrenadas / y el deseo de un amor que no llegaba / eso era la vida / eso era la vida” (de “Eso era la vida”). / “Vemos sin ver  y en la tiniebla estamos” (Janés) / La nostalgia: una triste guitarra que suena y suena sola en la noche...

https://www.youtube.com/watch?v=q_1e_wY3C7g&list=PL4iSbgi3WlCpNMTVRiHUx6KII_l4WfnfX

Íntimamente

Artista: Emmanuel

Género: Balada, pop latino

Disquera: RCA Víctor, 1980