Miércoles 25.11.2020 - 13:43

La pax en el Michoacán de Silvano Aureoles

Fase 2
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El gobernador michoacano Silvano Aureoles, celebró, el fin de semana el parón que el Presidente López Obrador dio a los diálogos que Gobernación sostenía con autodefensas allá y en Tamaulipas so pretexto de pacificar las regiones más calientes, como La Huacana, en Michoacán.

Aureoles hizo jolgorio por la contraorden presidencial; sentenció que para pacificar una región, primero debía haber guerra y Michoacán, dijo el gobernante, goza de paz. Debió decir pax.

El sábado fue abatido el Comandante Militar de Caballería, Teniente Coronel Víctor Maldonado Celis, en Ziracuaretiro. Las circunstancias no han sido aclaradas. Una afrenta que obligó al Presidente López Obrador a hacer públicas condolencias y condena.

En medio de semejante paz, el 27 de mayo, pobladores retuvieron, sometieron y desarmaron a un contingente de soldados, luego de un operativo federal que les decomisó armamento exclusivo del Ejército y Marina; la vejación al “pueblo uniformado” fue viral y funcionó; a los armados de La Huacana les devolvieron el arsenal decomisado, con todo y su Barret 50. Y santa pax.

El 8 de agosto, Uruapan fue escenario de una inédita carnicería; nueve cuerpos fueron colgados de un puente; mientras, otros tantos, tirados, desmembrados a lo largo de una vialidad primaria; todo frente a cámaras de videovigilancia pública.

Al despuntar el sol ese día, un parroquiano que alistaba su vendimia de fritangas, mientras los señores colgaban los cuerpos arriba de su puesto, resumió: “¿qué hace uno?, mejor no ver, seguir como si nada…”. Y santa pax.

Desde el Gobierno federal, la confusión, el enredo.Ricardo Peralta, subsecretario de Gobernación, fue a Hidalgo, Tamaulipas, para dialogar con autodefensas. El gobernador García Cabeza de Vaca denunció descoordinación con la Federación. Acusó que en la mesa había criminales, no sólo pobladores armados. ¿Y el imperio de la Ley?

Luego a tierra caliente, a La Huacana, Michoacán, a lo mismo: a entregar dinero a través de programas sociales, a repetir estrategias fallidas apenas el sexenio anterior. Silvano Aureoles reprochó que en vez de ir por los que humillaron al Ejército, los apapachaban.

El Gobierno federal se exhibió. Peralta por su lado; su jefa, la ministra en retiro Olga Sánchez Cordero, apechugando ante cámaras y micrófonos, que sí había comunicación con ésos, con muchos grupos que, juró, ansían deponer las armas y enrolarse en la institucionalidad social de la 4T. Diálogos discretos, casi secretos.

Confusa política pública desde su concepción. En campaña y transición, diálogos públicos que crujían con presencias de victimarios y víctimas al “tú por tú”. Populismo evangélico que predicaba perdones universales y reconversión social en el nuevo México 4T. Terca la realidad.

El Presidente ordenó terminar con esos diálogos públicos y secretos; las afrentas a tropa y mandos no toleran la ambigüedad de la grilla.