La tercera

Pueblos sin presupuesto
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Hoy  el Congreso de la ciudad, votará una nueva Ley de Participación Ciudadana. La cual se discutirá enmedio de impugnaciones políticas y jurídicas. Una nueva norma que pretende surgir no obstante que se le acusa de nacer sin la opinión de la sociedad.

La institucionalización de la participación ciudadana ha recorrido un largo camino en la ciudad. En 1928, Álvaro Obregón suprime   la estructura municipal, y dota a la ciudad de un Consejo Consultivo, décadas después, en 1970, surgen las juntas de vecinos; en 1978 las asociaciones de residentes y los comités de manzana; en 1993 los Consejos de Ciudadanos, en el 98 los comités vecinales; antecedente inmediato de los comités ciudadanos, y que fuera la propuesta impulsada por la izquierda recién llegada al poder capitalino. A inicios de este siglo, en el 2004; los habitantes de la ciudad, conocimos la segunda creación de la izquierda perredista-morenista: los comités ciudadanos.

No conformes con el diseño normativo sobre la participación ciudadana institucionalizada  que ellos han aprobado; el morenismo (antes perredismo pejista) quiere ahora re aprobar una nueva figura y nueva ley. Por supuesto que los legítimos herederos de la frase “Al diablo las instituciones”, les tiene sin cuidado violentarlas;  por eso suspendieron el ejercicio del derecho a la participación ciudadana, al aplazar la elección de los comités ciudadanos y los consejos de los pueblos.

En la entidad federativa más informada de la República, en la que existe desde hace 90 años un esfuerzo sostenido por fortalecer la democracia participativa, en un espacio en que la infraestructura vial y de comunicaciones, permite un mejor desplazamiento de las personas que otros estados, se elabora una ley sin que a todos los comités se les escuche y puedan aportar elementos para perfeccionar la propuesta.

Una ley de esa naturaleza, debió ser sometida a una amplia consulta, además de los comités ciudadanos; las universidades, las autoridades electorales, la administración pública -central  y alcaldías - las asociaciones de residentes y los organismos gremiales pudieron aportar un sólido diagnóstico y una variedad de propuestas que debieron enriquecer el debate público, y posibilitar una mejor toma de decisiones de los congresistas.

Sin embargo, el morenismo considera  a las figuras de participación ciudadana como simples vehículos de enmascaramiento y penetración social. En 22 años, la izquierda gobernante no se ha puesto de acuerdo en cuál es el modelo que proponen. Van por la tercera ley y solo buscan territorializar su estructura partidista.

En las últimas dos décadas, el clientelismo, la baja participación ciudadana, el partidismo, y la injerencia gubernamental, han sido factores que han minado a los comités.

Hoy se discutirá una ley apresuradamente, sin una discusión amplia y profunda que agote las observaciones;  con una ley que posiblemente termine cuestionada vía juicios diversos; como consecuencia de una mayoría parlamentaria sin formación ni vocación por los asuntos  públicos, que solo le  urge saber cómo se “arreglarán en el territorio”.