Martes 1.12.2020 - 11:50

Las alternancias en Puebla

Fase 2
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Puebla sufre extrema alternancia política. Tras décadas de hegemonía priista, reflejo de ésta a nivel nacional, la debacle tricolor corrió por cuenta de Mario Marín, góber precioso de déspotas desplantes que en llamadas interceptadas y filtradas a medios de comunicación dejó en ruinas a su partidazo allanando la primera alternancia con el PAN y Rafael Moreno Valle.

Nieto de gobernador y político sin más filia que su propio proyecto y bajo el aura de la maestra Elba Esther Gordillo, Moreno Valle accedió al poder para instaurar un cacicazgo que sólo el misterio que envuelve la caída del helicóptero en que viajaba pudo sepultar.

Rafael Moreno Valle gobernó con más luces que sombras, que las tuvo. Endeudó las finanzas poblanas, construyó mucho, tanto obras como alianzas políticas, buscó la presidencia del PAN, fue factor de poder, planeó su candidatura presidencial, hizo de Puebla su cimiento.

Traspasó el poder a Toni Gali, lo heredó a su esposa Martha Erika Alonso y él regresó al Senado para hacerse del control de un PAN descabezado. Al hoy gobernador Miguel Barbosa, el tsunami AMLO de 2018 no le alcanzó para derrotar al dúo Alonso-Moreno Valle. Impugnó y perdió.

El 24 de diciembre del año pasado la gobernadora, el senador y tres personas más murieron. Hoy, ni el gobierno local ni el federal (SCT y DGAC) han informado las circunstancias y causas del desplome de la aeronave. Misterio que alimenta al imaginario popular: ¿accidente o atentado?  Miguel Barbosa afirma que conocer la verdad de ese caso que le abrió de par en par la puerta para despachar como gobernador, no es del interés de los poblanos. Dice.

El flamante mandatario decretó la instauración de la 4T en Puebla. Admira, imita, se encomienda. Barbosa debe su segunda y definitiva candidatura por Morena a AMLO y a Yeidckol Polevnsky que, contra toda percepción de estar lucrando con la muerte de Alonso y Moreno Valle, lo impuso. Llega a sepultar el cacicazgo que hizo de su entidad botín y cuartel.

Comienza la era Morena, del lopezobradorismo en Puebla. La gestión de Miguel Barbosa se significará por el desmantelamiento de una clase político-empresarial acostumbrada a la corrupción como forma de vida, pero más; al contubernio como método para la prosperidad cimentada en tragedias a futuro. Su estado de salud también será factor. Puebla merece sanidad política, no sólo alternancia.  Ése es el mandato de Barbosa.

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