Las humanidades en México: dos proyectos de profesionalización

Indignación y transformación
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El Congreso pronto promulgará una nueva Ley de Ciencia y Tecnología, que regirá al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Quienes nos dedicamos de manera profesional a las humanidades tendremos que estar muy atentos a lo que se discuta en las cámaras.

Nunca he entendido por qué las humanidades forman parte del Conacyt, cuya finalidad principal es planear y gestionar la investigación y el desarrollo de las ciencias y las tecnologías. Mi hipótesis es que quienes fundaron el Conacyt estaban convencidos de que las humanidades tenían que estar supeditadas a las ciencias. En consecuencia, México ha carecido desde entonces de una genuina política de Estado para las humanidades.

La historia de las humanidades en México durante el siglo XX puede dividirse en tres momentos. En el primero, que va, aproximadamente, de 1900 a 1940, las humanidades no estaban profesionalizadas, es decir, quienes las cultivaban lo hacían por sus medios, sin pertenecer a una institución, sin un consenso sobre los métodos y los fines de la labor de investigación, sin una estructura de formación académica, sin planeación a nivel nacional. Aun así, las humanidades mexicanas dieron frutos muy ricos. Por ejemplo, los integrantes del Ateneo de la Juventud —pienso en figuras como Antonio Caso, José Vasconcelos o Alfonso Reyes— escribieron obras valiosas en sus campos: filosofía, historia, crítica literaria.

"Mi convicción es que, aunque ahora hay más puestos de trabajo, más producción de artículos y más recursos económicos, la calidad, la originalidad y la relevancia del trabajo que se realiza en humanidades, desde 1984 hasta el presente, no difiere gran cosa del que se hizo en el periodo de 1940-1984"

El segundo momento de las humanidades en el siglo XX va, de manera aproximada, de 1940 a 1984, año en el que se crea el Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt. En este periodo, las humanidades en México se profesionalizan de manera cabal: se elevan los niveles académicos, se adoptan nuevos métodos de investigación, se crean editoriales y revistas, se abren facultades y escuelas, se impulsan los estudios de posgrado, se organizan proyectos académicos de largo alcance, se hacen contactos con el resto del mundo, etc. Son décadas esplendorosas paras las humanidades mexicanas. Los resultados obtenidos en filosofía, historia, estética, pedagogía, crítica literaria, filología, bibliotecología son abundantes y de una extraordinaria riqueza. La larga lista de los humanistas que trabajaron y se formaron durante ese periodo incluye a figuras destacadísimas en cada uno de sus campos.

La creación del Sistema Nacional de Investigadores responde a la activación del proyecto político neoliberal. Se privilegia la tecno-ciencia capitalista sobre las demás formas del conocimiento. Entonces comienza el segundo momento de la profesionalización de las humanidades en México. El nuevo modelo privilegia la eficiencia, la productividad, la visibilidad internacional, el uso del inglés como lengua franca, la publicación de artículos por encima de otros productos de investigación, la ultra-especialización, la fragmentación de los saberes, la mercantilización, la competencia entre colegas para obtener beneficios.

[caption id="attachment_994927" align="alignnone" width="696"] Las oficinas del CONACYT, en una imagen de archivo.[/caption]

No puedo juzgar si ese proyecto fue benéfico para la ciencia y la tecnología en México, pero sí puedo opinar sobre las humanidades, campo en el que he laborado durante tres décadas. Mi convicción es que, aunque ahora hay más puestos de trabajo, más producción de artículos y más recursos económicos, la calidad, la originalidad y la relevancia del trabajo que se realiza en humanidades, desde 1984 hasta el presente, no difiere gran cosa del que se hizo en el periodo de 1940-1984. Seré más tajante. Creo que, si el nivel no ha descendido, ha sido porque los cimientos que se construyeron entre 1940-1984 fueron muy sólidos.

"La creación del Sistema Nacional de Investigadores responde a la activación del proyecto político neoliberal. Se privilegia la tecno-ciencia capitalista sobre las demás formas del conocimiento. Entonces comienza el segundo momento de la profesionalización de las humanidades en México"

A diferencia de la primera profesionalización, que fue un proceso autónomo, es decir, concebido, desarrollado y organizado por la propia comunidad de humanistas mexicanos, la segunda profesionalización fue impuesta desde arriba, desde la burocracia gubernamental. Lo que se pretendía era reconvertir todo el proceso de producción de conocimiento para que se adecuara a los fines del Estado neoliberal. Aunque este objetivo estaba enfocado principalmente a la ciencia y la tecnología, las humanidades quedaron dentro del proyecto para no dejar ningún cabo suelto. Sin embargo, desde un principio resultó evidente que las humanidades no se adecuaban fácilmente al nuevo modelo. La distorsión que se produjo no ha dejado de sentirse desde entonces.

Es momento de que en el Congreso se discuta el sitio de las humanidades dentro del Conacyt. La propuesta de que el organismo cambie de nombre a Conahcyt, Consejo Nacional de Humanidades, Ciencia y Tecnología, es un primer paso —apenas un primer paso— en la dirección correcta.