Leonard Cohen: un poeta de nuestra época

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Westmount, Canadá, enero de 1944, el padre de Leonard Cohen (nueve años) falleció a los 52 años. Desde que estuvo en la Primera Guerra Mundial su salud se deterioró. Se trata de una prominente familia judía de Montreal que llegó en la generación anterior emigrando de Polonia y Rusia, huyendo de los pogromos. Para él es muy difícil entender aún lo que significa la muerte, no llora, escribe lo que siente en un trozo de papel que guarda en un hoyo que cava en el jardín; es la primera vez en su vida que la escritura es un rito.

Pertenecía a lo que su abuelo rabino denominaba “aristocracia del intelecto”, cuando ingresó a la Universidad de McGill, se encontró con Los poemas selectos de Federico García Lorca, ese momento se combina con la conciencia de su melancolía interna. Tenía 15 años, leerlos lo iluminaron,  él dijo: “un paisaje por el que creías que sólo tú transitabas, la soledad”; sintió el deseo de contestar con poesía, quedó “completamente enganchado”, ahí se dio cuenta que ser escritor era su camino. Completó su carrera en Letras y continuó un año más en la Facultad de Derecho, abandonó la universidad que describió como “pasión sin carne, amor sin clímax”.

El filósofo alemán Heidegger afirmaba que la escritura es una forma de estar en el mundo y que la literatura es una de las pocas verdaderas vocaciones que implica una manera de vivir.

Su primer libro de poemas Let Us Compare Mythologies (1956) se lo dedicó a su padre.

De su madre, Masha, una mujer que “reía y lloraba con toda el alma” heredó el carácter depresivo y el gusto por la música.

Aprendió piano en la infancia y guitarra flamenca en tres clases que le dio un guitarrista español al que conoció en Montreal. Por el deseo de que su poesía llegara a más personas decidió unirla a la música, fue así como emigró de poeta a músico, sus canciones que llevan letras complejas son capaces de transmitir un estado de ánimo, contando historias con una gran calidad para conectarse con quien las escucha.

Su primer gran éxito fue la canción “Suzanne”, en 1967, incluida en su primer álbum Songs of Leonard Cohen, su estilo único, con una narrativa que permite entrar en su universo, lo convierten en un exitoso artista.

Su lucha contra la depresión la enfrentó por décadas, tuvo una época de abuso de drogas, cuando vivía en la isla de Hidra, Grecia. Después intentó varios tratamientos con fármacos antidepresivos, con recaídas frecuentes.

En 1994, Cohen, de 60 años, tuvo otro episodio depresivo, cansado de su abuso del alcohol decidió entrar a un monasterio budista al norte de Los Ángeles, dirigido por el maestro Roshi, el japonés Joshu Sasaky, logrando mejorar  su depresión, dos años después se ordenó como monje zen y fue rebautizado como “Jikan” que significa “el silencioso”. Completó cinco años retirado del mundo, regresó en 2001 en que grabó su décimo álbum. Disco, sumando a la meditación, la música y la poesía, controló su depresión. Ganó el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2011.

Murió a los 82 años de forma inesperada mientras dormía. Está sepultado en Montreal al lado de sus padres, como fue su deseo.

En sus palabras: “cuando dejas de pensar en ti todo el tiempo al fin consigues descansar”.