Juicio político a medias

Enfrentarse a la crisis
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La semana pasada, el Senado estadounidense recibió de manera oficial los dos artículos que la Cámara de Representantes aprobó para iniciar el juicio político de Trump: abuso de poder y obstrucción de la justicia. Con esto, se pone en marcha el tercer juicio de impeachment en la historia de Estados Unidos.

A partir de este martes comenzará el procedimiento oficial en el que el Senado se convertirá en jurado y decidirá el futuro de Trump. Sin embargo, aún no es del todo clara la forma que tomará este juicio, ya que los demócratas continúan en la pelea para tratar de obtener más información alrededor de las acciones de Trump, debido a que, cuando el procedimiento de investigación inició en la Cámara baja, la Casa Blanca simplemente se negó a entregar información y a permitir que varios funcionarios de alto nivel comparecieran ante los legisladores.

Que el propio gobierno cerrara la puerta a los documentos en los que podría evidenciarse de manera clara la responsabilidad de Trump, al tratar de extorsionar al presidente ucraniano para que investigará a un rival político, fue suficiente para agregar el cargo de obstrucción de la justicia, pero no suficiente para que no hubiese lugar a dudas del abuso de poder de Donald Trump, al no haber un “arma humeante” en la forma de una grabación o un testigo de primera mano, involucrado en la trama ucraniana.

Los demócratas cuestionaron legalmente varios de estos rechazos en la apertura de la información, pero, ante la inminencia del periodo electoral, decidieron que no podían esperar a que la justicia obligara a abrir la información y a que los testigos clave se presentaran para ser interrogados y procedieron con la investigación y entrevista a los funcionarios que sí accedieron a declarar, lo que les permitió redactar y votar una acusación formal aprobada en diciembre. Antes de mandar los artículos del impeachment al Senado, los demócratas intentaron asegurarse que en el Senado se recibirían nuevas pruebas y que llamarían a los testigos que no se presentaron ante la Cámara de Representantes, pero, en última instancia, esto lo decidirán los republicanos, con su mayoría de senadores.

Las reglas precisas del juicio la sabremos inmediatamente el martes, cuando, después de los argumentos de cada una de las partes, se vote por mayoría simple el procedimiento. Lo más probable es que no se permitan nuevos testigos y, entonces, se proceda con el caso tal como pudieron armarlo los demócratas con las investigaciones y entrevistas que realizaron durante el año pasado. Pasada esta votación, se seguirá un riguroso proceso con una limitada difusión, en la que los medios tendrán acceso restringido y las transmisiones serán controladas por las autoridades y, finalmente, en algún punto se llegará a la votación en la que se requieren dos terceras partes para echar a Trump. Sin importar que en estos días nuevas evidencias sean presentadas o que los testigos clave hayan guardado silencio para proteger a su jefe, el juicio ha iniciado y, seguramente, no logrará mover los votos republicanos que terminarán absolviendo a su presidente.