Sábado 16.01.2021 - 11:44

Los medios en la 4T

Fase 2
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La Cuarta Transformación no gobierna. La 4T instaura un nuevo régimen. Nuevo orden para la política, la economía y la sociedad. Revolución moral para imponer nuevas rutas, metas y alegría republicana monocromática. Para ello la 4T necesita nuevos medios públicos y privados, nuevos líderes de opinión, nuevos esquemas de comunicación y de propaganda.

Los medios públicos ahora son más del gobierno y menos del Estado. Canales de televisión y estaciones de radio de la 4T atienden a una nueva jerarquía no-oficial. La de contenido militante se dicta desde Palacio Nacional, purga de adversarios disimulada en el estrangulamiento financiero desde la Secretaría de Hacienda y su Oficial Mayor.

Al frente de Once TV, Canal 22, IMER, Radio Educación y del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR) designaron a profesionales con trayectoria y prestigio; conocedores de la comunicación, de los contenidos y su producción; nuevos funcionarios que, por encima de propias filias y fobias, prometieron revitalizar un sistema de medios públicos con un potencial nunca bien aprovechado.

Sin embargo, la neoliberal y draconiana austeridad con que se barniza la 4T secuestra a los nuevos directivos, los somete a planear y aplicar recortes sobre recortes, despidos y cancelaciones programáticas. Todo comienza y acaba en Hacienda, donde nada quieren saber de operación de medios. Menos de planeación. Fondos mochos y retenidos.

Desde la mediocre oscuridad de Palacio Nacional imponen nuevas figuras mediáticas; personajes que desde el activismo pro-AMLO capturan pantallas y micrófonos públicos y privados para edificar su nueva narrativa. Nepotismo y conflictos de interés que se ignoran en aras de su legítimo turno al bate en la 4T. Jilgueros de antaño abren paso a nuevos jilgueros.

Los medios reflejan la vida, no al revés. En cada etapa, en cada proceso, canales y frecuencias públicas y privadas son el espejo de cada momento de cada régimen. A pesar de sus inevitables distorsiones (cosa de la creciente democracia infravalorada por la 4T), los medios proyectan luz a través de sus críticas y también con sus pliegues al poder en turno.

La radio pionera (XEB, XEW) comunicó al país, le dio identidad nacionalista. Cohesionó transmitiendo en vivo y directo sucesos que marcaron la posguerra y el desarrollo estabilizador; medios concesionados (Televisa) proyectaron a México como el líder continental, incluso intentó conquistar Estados Unidos (ECO). Tras los terremotos del 85, la radio informativa (Radio Red) vivió, contagió auge y pluralidad.

La 4T construye por activas y pasivas sus nuevos medios públicos, acciona sutiles cuerdas para remodelar a los medios privados, provoca cambios al aire y de propiedad accionaria. Los medios convencionales pierden la atención de actores públicos, del Presidente López Obrador para abajo en manos de portales e influyentes personajes de ocasión.

Cambios en Grupo Radio Centro y la venta del 98.5 de FM en CDMX por parte de Grupo Imagen son destellos que nos hablan de dinámicas espontáneas algunas, teledirigidas otras. Tema al cual hay que entrarle.