Martino inmaculado

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Por:
  • jorgeernestow-columnista

Fue sólo el primer contacto. Gerardo Martino salió airoso de su primera conferencia de prensa como seleccionador nacional. No es mucho, y ese primer contacto está lejos de garantizar nada, pero se agradece un inicio congruente y honesto.

Sabemos que en ese cargo, en particular,  normalmente se parte de un conglomerado de buenos deseos y maravillosas intenciones que no tarda en deteriorarse; y que esas primeras palabras, por inofensivas que sean, luego se vuelven el sostén de tremendas críticas.

Ya sabemos, igual, que el desencuentro entre el entrenador del tricolor y una incansable  jauría de periodistas y fanáticos (a veces ambos en un mismo personaje) está a la vuelta de la esquina. Cualquier titubeo: un mal resultado, una actuación floja, una declaración desafortunada o hasta la negativa de una entrevista con cierto medio suelen sembrar enemistades absurdas que ensucian un entorno adicto al debate, a la  polémica y a la descalificación.

Así ha sido y así será, nos guste o no. No son pocos los entrenadores que arrancan su gestión con una tremenda aceptación y acabaron siendo corridos de grosera manera.  Todavía recuerdo cómo Mejía Barón pasó en cosa de dos años y medio, de “bienamado” a “malquerido”, por citar un ejemplo.

El cargo descompone a todos, hasta a tipos mesurados, como Meza u Osorio.

Hoy, Martino deja una buena impresión general. No cayó en la trampa de la demagogia. No prometió “quinto partido” ni acudió al gustado tópico de los falsos compromisos. No vendió el secreto del éxito ni hizo diagnósticos apresurados. Fue un tipo mesurado y respetuoso. Bien por él. Ojalá lo sean también quienes, desde los medios, se las saben de todas, todas…

[caption id="attachment_853173" align="alignnone" width="1181"] Gerardo Martino durante su presentación en la CAR, el pasado lunes.[/caption]