2019: año de convulsiones

POLITICAL TRIAGE

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Desastres climáticos, protestas, represiones, guerras, ascensos de líderes populistas, migraciones masivas, renuncia de las élites a asistir al más necesitado, nacionalismos, individualismos y matones al poder. Convulsiones que no han respetado continentes y que han ido de izquierda a derecha en el espectro político. Desde peticiones de derechos políticos, como en Hong Kong, hasta revueltas motivadas por hambre, como en Venezuela. La década cierra con una verdadera crisis política que ha puesto a temblar hasta al modelo más firme de gobierno: la democracia.

Ante la gran recesión mundial que se vivió, las democracias se vieron ante una coyuntura singular que no enfrentaban desde la época de las grandes guerras. Los sistemas que surgieron luego de aquellas épocas catastróficas, que hirieron a la humanidad en lo más profundo de su ser, intentaron rescatar los valores de la comunidad, la solidaridad, la unión y el bien común. Surgieron los sueños comunitarios, los estados de bienestar y la idea de las fronteras abiertas a los más necesitados. La bonanza apoyó este sueño humanitario. La crisis lo puso a prueba.

Cuando los bienes escasearon, los valores temblaron. Las fronteras se cerraron a la migración. Los clamores separatistas se hicieron oír y las principales potencias levantaron muros, físicos y económicos. El individualismo y el nacionalismo asomaron nuevamente sus caras y la polarización política, alimentada de desigualdad, fue el catalizador de los nuevos enfrentamientos sociales. Los ricos se atrincheran, el pacto social se rompe y la democracia se simula. El resultado: sociedades divididas y falta de representación política, un descontento generalizado que se evidenció en las diversas protestas callejeras que abundaron en el año.

Podría decirse que fue un año de despertar como aquél de la Primavera Árabe, que tan mal terminó. Pero no lo creo. En ese entonces, las redes sociales, jóvenes aún, fueron un arma de democracia, hoy son una herramienta más del poder. La manipulación de las grandes empresas y gobiernos han usado la tecnología para vigilar y polarizar. Rusia influyendo en las elecciones en todo el globo y los gigantes de la comunicación espiando y controlando todo lo que vemos con nuestros datos otorgados “voluntariamente”. Somos presa de nuestros likes. Vemos lo que quieren que veamos; sabemos lo que quieren que sepamos; opinamos desde un universo de información controlado por otros. ¿Dónde queda la libertad?

Una generación presa de las fake news, ignorante, sin pensamiento crítico, es carne de cañón para la manipulación de su ignorancia. Esto genera miedo y se reacciona con ira. La democracia está siendo atacada desde dentro. Un año difícil que aboga en crispación por un cambio.

Montserrat Salomón

Montserrat Salomón

Filósofa y profesora de tiempo completo en la Universidad Panamericana, campus Guadalajara. Interesada en la investigación de temas relacionados con la filosofía política y la justicia social.
Montserrat Salomón

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