El 2020

Pueblos sin presupuesto
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El gobierno y Morena han cumplido13 meses al frente de la ciudad. Este año se distinguirán con mayor claridad sus prioridades, primeros logros y también sus fracasos. La lista de las tareas y retos es larga y compleja. Como ejemplo, señalo tres: combate a la corrupción, seguridad y procuración de justicia, y lo electoral.

Morena ha tomado la bandera de la lucha anticorrupción como su diferenciador, el principismo con el que actúan los lleva a repetir como mantra, a diestra y siniestra; la frase del amado líder: no somos iguales. Como si eso los purificara y los transformara en impolutos seres de luz que limpian la impúdica vida pública.

El contralor de la ciudad ha declarado: “viene un 2020 muy bueno. También, vienen sanciones sobre las conductas irregulares que hemos detectado”. Obvio, se refiere a la administración pasada. Si un funcionario cometió un ilícito debe ser procesado y sancionado. Lo que es cuestionable es que las irregularidades para el actual gobierno sólo son las cometidas en el mancerismo.

La corrupción sigue campeando en la administración pública actual, basta con darse una vuelta en la ahora Fiscalía, en los tribunales locales, en las alcaldías y realizar trámites en dependencias del gobierno central, para advertirla.

Los procesos contra funcionarios pasados y presentes deben ser parte habitual del control de la legalidad de la gestión pública, pero cuando sólo se realiza con la mirada en el pasado, estamos en presencia del uso político de las instituciones públicas. Entonces, no importa la corrupción, lo relevante es quién y cuándo lo hizo. La Fiscalía y la Contraloría se transforman en brazos punitivos del (o la) gobernante en turno.

El pasado no debe quedar impune, pero de mayor valor público es que el presente cambie abatiéndose la corrupción y la impunidad.

La Secretaría de Seguridad Ciudadana, la Fiscalía General de Justicia y el Tribunal Superior de Justicia deben actuar coordinadamente para investigar, reducir y sancionar a los que delinquen. El panorama no es alentador, el desbordamiento delincuencial hizo “renunciar” al primer titular de la SSC de este sexenio; la Fiscalía sigue siendo el hostil espacio para la víctima, en donde el dinero y el influyentismo deciden el ejercicio de la acción penal; y el Tribunal sigue secuestrado por una burocracia lenta, corrupta y deficiente al impartir justicia.

Si esas tres instituciones públicas son transformadas positivamente, habrá un salto cuántico en la recuperación de la paz y la seguridad de todos, pero si no es así, será un capítulo más de la novela de ficción política titulada la Cuarta Transformación.

En 2020 iniciará el proceso electoral; Morena irá a las urnas en 2021 como partido gobernante. Deberá rendir cuentas del uso de la mayor concentración del poder político en el México contemporáneo.

El gobierno local pronto, deberá decidir conforme a lo que mayor rentabilidad electoral le produzca, para revertir su calificación reprobatoria en las encuestas.