Coronacracias

La globalización infectada
Por:
  • pedro_sanchez_rodriguez

En el contexto de la crisis sanitaria y económica, la política no se detiene. Gobiernos de todo el mundo han intentado desanudarse las ataduras constitucionales para hacer frente a los estragos producidos. Aprovechando los problemas de agencia, que por diseño tienen, los gobiernos reducen o distorsionan la información sobre la crisis y sus efectos, para evitar salir tan golpeados por la situación, pero también aprovechan el momento crítico para fortalecerse frente a la oposición.

Durante estos meses diferentes gobiernos del mundo han utilizado su posición ventajosa para utilizar las cifras de contagios y muertes por COVID-19 a su antojo. Algunos han aprovechado que el único órgano capaz de generar una radiografía de la situación es su ministerio de salud, para hacer uso de esa información de manera estratégica

En Hungría, por ejemplo, el Parlamento aprobó una ley que le da a Viktor Orbán poderes extraordinarios sin límite temporal y sin controles, suspende las elecciones en tanto la ley siga vigente y además castiga las noticias falsas con cinco años de prisión. Una clara estrategia que termina por erosionar los restos de democracia de un miembro de la Unión Europea.

En Bolivia por la pandemia se han pospuesto las elecciones previstas para el 3 de mayo, luego de la polémica salida del presidente Evo Morales que dejó como presidente provisional a Jeanine Áñez. A su vez decretó que aquellos que mal informen serán encarcelados de uno a 10 años.

En la India el gobierno ha argumentado que los musulmanes son los principales propagadores del virus e impulsa políticas de segregación en su contra. En Turquía 90 mil prisioneros fueron liberados para evitar que se contagien, pero los presos políticos no entraron en el acuerdo, importante recordar que el régimen de Erdogan se ha endurecido luego del intento de golpe de estado en 2016.

En Polonia el partido gobernante se resiste a suspender las elecciones con la finalidad de aprovechar el confinamiento y la disminución de la exposición de la oposición para hacer campaña. En El Salvador, 2000 personas fueron encarceladas por violar las medidas de sana distancia y la Suprema Corte acusa al gobierno de Bukele de encerrarlos en las prisiones con mayor hacinamiento.

Si el fracaso del liberalismo en algunos países ha desatado una ola de líderes que han impulsado una agenda populista y escéptica con respecto a los valores del libre mercado, la migración o la globalización. La Coronacrisis ha catalizado la metamorfosis de las democracias, para envestirlas con gobiernos que ven una oportunidad para autocratizarse. Puede que el final de la pandemia, los regímenes endurecidos por las medidas adoptadas, coronacracias, se flexibilicen y regresen al orden constitucional. Pero en algunos países no será así y su población saldrá a las calles con regímenes segregacionistas, poco interesados en los derechos humanos y en competir de manera leal en elecciones, cuando hace pocos meses el cambio se antojaba más lento.