Martes 20.10.2020 - 15:17

El debilitamiento del padrón electoral como estrategia electoral

La globalización infectada
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El padrón electoral del INE es una lista en la que se encuentran todos los ciudadanos mexicanos que solicitaron su inscripción al mismo, con la finalidad de obtener su credencial para votar y así ejercer su derecho al voto.

De acuerdo al INE, y con corte al 17 de enero, el padrón cuenta con 89,903,166 ciudadanos registrados. El padrón no sólo funciona como medio de registro, sino como una de las variables que definen el financiamiento público a los partidos políticos.

Este miércoles 22 de enero, la Secretaría de Gobernación solicitó de manera formal al INE los datos biométricos de los ciudadanos mexicanos inscritos en el padrón electoral, a lo que la autoridad legal se negó argumentando que el compartir dicha información está prohibido por la ley de protección de datos personales. La Segob manifiesta que contar con dichos datos es útil para generar una cédula de identidad única. Sin embargo, puede que esta solicitud tenga de trasfondo una estrategia electoral.

El modelo de financiamiento público a los partidos políticos en México ha ido evolucionando, impulsado por una lógica de mejorar las condiciones de competencia entre los partidos políticos, entendiendo que los mismos requieren de instrumentos para comunicarse y para poder competir. El modelo actual, el de 2008, calcula el financiamiento público multiplicando el padrón electoral con 65% del valor diario de la Unidad de Medida y Actualización (UMA), el total se reparte 30% de manera igualitaria y 70% de manera proporcional al resultado de la elección inmediata anterior en la Cámara de Diputados. El padrón electoral es una variable importante para la conformación de la bolsa que se distribuye de manera anual a los partidos políticos.

Una de las ventajas de la credencial de elector, quizás más importante que el ser el instrumento para votar, es que es una identificación gratuita aceptada en establecimientos y para cualquier tipo de trámite. Al aparecer un nuevo medio de identificación útil para estos casos, muchos no tramitarán su credencial de elector por el costo en tiempo que demanda. Por lo tanto, el padrón electoral se vería reducido y la bolsa para el financiamiento público se comprimiría, afectando a todos los partidos políticos, pero menos a los que se desempeñaron de mejor forma en la última elección de diputados, distorsionando las reglas de la competencia electoral.

La instauración de una nueva cédula de identificación para los mexicanos sin duda sería un recurso importantísimo para la generación de estadísticas, agilizar trámites y el diseño de políticas públicas. Sin embargo, el generar un nuevo medio de identificación oficial, distinto a la credencial del INE, sin prever que esta identificación pueda ser utilizada también para votar o sin contemplar modificaciones al modelo de financiamiento para que no dependa del padrón electoral, podría debilitar el sistema de partidos y especialmente a la oposición.