Pobreza en los estados: 10 años de medición

Primer año de transformación
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El Coneval publicó el 5 de agosto su Medición de pobreza serie 2008-2018. En mi columna anterior escribí sobre los resultados a nivel nacional de dicha medición (http://t.co/TwWJLmCBAo?amp=1). Vale la pena, ahora, revisar las mediciones desagregadas por entidades federativas: cómo a nivel nacional hay resultados ambivalentes, con buenas y malas noticias.

Buenas noticias: disminución de la pobreza extrema. El Coneval considera a una persona en pobreza extrema si enfrenta tres o más carencias sociales y su ingreso es insuficiente para adquirir la canasta alimentaria. En 2008 había 11 estados con más de 10 por ciento de su población en situación de pobreza extrema (en orden descendente: Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Puebla, Veracruz, Tabasco, Michoacán, San Luis Potosí, Hidalgo, Campeche y Durango) y dos de ellos tenían más de 30 por ciento de su población en pobreza extrema (Chiapas, con 39, y Guerrero, con 32 por ciento). Para 2018 sólo quedaban cinco estados con más de 10 por ciento de su población en situación de pobreza extrema (Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Veracruz y Tabasco), y ya ninguno tiene más de 30 por ciento de su población en situación de pobreza extrema. Como en el caso nacional, la disminución de la pobreza extrema en las entidades federativas se debe a la ampliación en la cobertura de los derechos sociales que ha logrado el Estado mexicano, más que a un crecimiento sostenido en el ingreso de los individuos.

Malas noticias: algunos retrocesos. El Coneval define a una persona en situación de pobreza si tiene al menos una carencia social y su ingreso es insuficiente para adquirir las canastas alimentaria y no alimentaria. En general, de 2008 a 2018 el porcentaje de la población en situación de pobreza disminuyó en 24 estados, pero creció en los otros ocho: Campeche, Colima, CDMX, Morelos, Oaxaca, Sonora, Tamaulipas y Veracruz. Los de mayor reducción fueron Aguascalientes, Hidalgo y Tlaxcala; los que más aumentaron fueron Veracruz, Oaxaca y Colima. En 2008, 11 estados tenían más de 50 por ciento de su población en situación de pobreza (en orden descendente: Chiapas, Guerrero, Puebla, Oaxaca, Tlaxcala, Michoacán, Hidalgo, Tabasco, Veracruz, San Luis Potosí y Zacatecas) y dos de ellos tenían más de 65 por ciento de su población en pobreza (Chiapas, con 77, y Guerrero, con 68 por ciento). En 2018, siete estados tienen más de 50 por ciento de su población en pobreza (entre ellos, Morelos, que en 2008 no pertenecía al grupo) y ahora hay tres estados con más de 65 por ciento de su población en pobreza (se sumó Oaxaca, con 66 por ciento).

Conclusión: es urgente cerrar brechas. Aunque a nivel nacional disminuyeron los porcentajes de población en situación de pobreza y pobreza extrema, el informe del Coneval muestra que hay graves disparidades entre los estados: un niño que nace hoy en Nuevo León tiene más o menos la misma probabilidad de pertenecer a un entorno no pobre y no vulnerable, que la probabilidad que tiene un niño que nace en Oaxaca de pertenecer a un entorno pobre. Y así es como se perpetúa la desigualdad.