Por su bien, las mujeres quietecitas y calladitas

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:
  • jacqueline tapia

Uno pensaría que, por puro sentido común, a nadie se le podría ocurrir o estará de acuerdo con que las víctimas son la que deben reprimir sus derechos. Sin embargo, es más recurrente de lo que imaginamos.

El feminicidio es el asesinato a las mujeres por el hecho de ser mujeres, y es perpetuado casi siempre por su pareja afectiva y en todos los casos (casi todos) es un varón el criminal.  Es decir, es la máxima expresión de odio. Ante este drama los gobiernos deben activar acciones efectivas. En Veracruz, por ejemplo, las organizaciones de la sociedad civil han denunciado 111 feminicidios en el 2018, por lo menos uno cada tres días.

La diputada de Morena Ana Miriam Ferráez da el “remedio”: toque de queda para las mujeres. “No salir después de las 10:00 de la noche”. Dicho de otra manera, ¡que las mujeres se escondan!, ya que los asesinos andan caminando en las calles. Así que ustedes quietecitas, que ellos impunes.

¡Claro ante este entorno!, por qué no también calladitas. Bien sabemos que el acoso sexual son esos contactos físicos e insinuaciones que pueden llevar a las mujeres a tener motivos suficientes para creer que su negativa le causaría la pérdida del trabajo. Por lo que movimientos como el de “Me Too” han promovido la denuncia.

Pero al respecto leí apenas hace unas semanas la columna de Javier Marías, en la que cuestionaba la idea de que a las mujeres hay que creerles cuando denuncian acoso sexual, ya que esto se ha convertido en un riesgo para los varones y terminará en que ellas ya no sean contratadas. No fuera siendo que los acusen.

Y entonces nos proponen que no denunciemos acoso laboral y sexual, porque ya no nos van a contratar; ya no salgamos a las calles después de las 10:00 pm, no sea que nos vayan a asesinar.  En ambos casos se vulneran los derechos de las víctimas, ese decir a las mujeres; quietecitas y calladitas.

Ante estas conductas y crímenes es que hizo tanto sentido la entrega del  Premio franco-alemán de Derechos Humanos “Gilberto Bosques”, que dan las embajadas y que ayer se lo entregaran al Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (Cedehm), de Chihuahua.  El premio busca destacar la labor de la sociedad civil y entre el jurado estaban Jan Jarab (ONU-DH), Regina Tamés  y Fernando Ríos.

La embajadora de Francia, Anne Grillo, dijo estar impresionada “por el coraje y la determinación del Cedehm, y para quienes quieren ver a las mujeres víctimas sin derechos, deberían leer el mensaje de Ruth Fierro, coordinadora del Centro: “Nuestra misión es acompañar a mujeres que han sido víctimas de violaciones de derechos humanos; existimos en función de su lucha, su entrega, su valor, su resiliencia y su irrenunciable esperanza”.

Por cierto. Habrá que estar muy pendiente de la iniciativa para el Reordenamiento eficaz, lo correcto en la vía pública, propuesta por Diana Sánchez, para alcanzar un bien social y económico para el comercio popular.