Viernes 4.12.2020 - 14:56

Rebelión en la granja de la 4T

Fase 2
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¿A quién se refirió el Presidente López Obrador cuando le preguntaron sobre el descontón de Ricardo Monreal a Martí Batres y el berrinche de éste? AMLO dijo que el pueblo identifica al político trepador, al que por encima de ideales y mística de servicio, antepone sus apetitos de poder.

El pleito entre Ricardo Monreal y Martí Batres viene de la contienda interna de Morena para decidir la candidatura para Jefe de Gobierno en la Ciudad de México. Entonces fue Monreal el descontado, el de la pataleta. Sheinbaum ganó, el de Zacatecas aguantó.

El Presidente, quien dice no intervenir en Morena, fue quien ofreció y le cumplió hacerlo líder de la mayoría. Desde entonces, Batres fue más que contrapeso, fue rival, disputó y ganó posiciones en áreas administrativas y operativas, incrustó a su gente, peleó con dientes plazas y nóminas.

La mano izquierda de Monreal para con Batres funcionó, lo aguantó el primer año de la 64 Legislatura y, colgado de la propia palabra de Martí, usó la equidad de género para echarlo de la presidencia de la Mesa Directiva.

Ahora Monreal ganó. El berrinche y hasta la calumnia hoy son de Batres. Sin presentar denuncia y pruebas de los “cañonazos” (sobornos) de Monreal a sus compañeros senadores, el exlíder estudiantil quedará como uno más que difama, pelea sin tolerancia a la derrota y juega con más ambición que ideales. El futuro para ésos, dice López Obrador, no existe.

Esta pelea anticipa otra, la que en bloque protagonizan por la dirigencia nacional de Morena, Mario Delgado con Monreal y Marcelo Ebrard detrás y Yeidckol Polevnsky con Martí Batres y Claudia Sheinbaum al lado. La disputa por el control estructural y presupuestal de Morena es fundamental para 2021 y estratégico para la sucesión presidencial en 2024.

El protagonismo implícito en la conquista del poder y la sana distancia (ahora sí) del Presidente López Obrador se le indigesta a Morena y lo iguala con los demás, extravía diferencia y nobleza; la lucha por el poder es igual que en los partidos defenestrados en la épica de la 4T.

Martí Batres perdió además de la posición en el gobierno senatorial, la mesura de la que hacía gala quedó sin freno ni continencia verbal, afloró su perfil rijoso, estridente y violento. En la política de los hechos, la que cuenta, Batres está derrotado, por más que impugne y batalle; Ricardo Monreal ganó y se apuntala como contrapeso ante el poder central del Presidente, el más importante desde el interior de la 4T y también fuera de ella.

Por cierto. Ayer se cumplieron 27 años desde que Elizabeth Hernández Puga se convirtiera en la primera mujer mexicana en cruzar a nado el Canal de la Mancha de Dover, Inglaterra, a Calais, Francia, en 10 horas, 40 minutos. Premio Nacional del Deporte 1992 y plusmarquista mundial en nado de larga distancia.