¿Sería un nuevo referendo antidemocrático?

El año que fue
Por:
  • gabriel-morales

Si hace un año el prospecto de un segundo referendo en la Gran Bretaña parecía imposible, el fracaso absoluto de la primera ministra May en su intento de pasar el trato que consiguiera con la Unión Europea por el parlamento británico ha aumentado exponencialmente las probabilidades de que éste suceda.

Surge entonces la pregunta ¿qué tan democrático sería llamar a un nuevo referendo? Desde el punto de vista de muchos, incluida la primera ministra (por lo menos en sus declaraciones), llamar a un referendo sería un proceso que podría ocasionar la pérdida de la confianza de los británicos en la democracia. Bajo esta lógica, los electores fueron a las urnas, votaron por algo y cualquier cosa opuesta a la voluntad de los votantes sería antidemocrática. Sin embargo, esta lógica emana de un entendimiento muy elemental de la democracia, que define a la democracia como un asunto de votos y mayorías. Una definición más amplia de lo que significa democracia sugiere que para que una verdadera democracia exista se necesita una serie de condiciones más allá de la simple posibilidad de un voto sin fraude. Entre éstas están, por ejemplo, la libertad de prensa y de reunión y la disponibilidad de información fidedigna como base para la elección de los votantes. No es un secreto para nadie que la inmensa mayoría de los votantes en toda elección tienen sólo una remota idea de lo que están votando y poca información para tomar su elección. Es precisamente esto la base del argumento a favor de un segundo referendo. La lógica detrás de esta propuesta es que los votantes británicos votaron en un ambiente de mentiras y desinformación, de promesas de soberanía y prosperidad incumplibles y de amenazas exageradas e incluso algunas inexistentes; y que ahora que queda claro que un quiebre absoluto de la Unión Europea tendrá consecuencias económicas graves, y que un divorcio parcial no traerá los beneficios prometidos, los votantes tomarán una decisión distinta. Las encuestas parecen indicar que así sería. Sin embargo cabe preguntarse si el resultado no sería una nueva campaña de mentiras y la pérdida de confianza en las instituciones. Podemos pensar en un escenario en donde el Brexit pierde un segundo referendo y en un par de años aumenta de nuevo la confianza en las instituciones, pero también un escenario donde el Brexit pierde, pero como consecuencia de la nueva votación se hace un daño irreparable a la democracia británica. Aún peor sería el escenario de ir a un nuevo referendo y que el Brexit ganara de nuevo, orillando al gobierno a lo que probablemente sería una salida sin un tratado comercial. Aunque un segundo referendo no es necesariamente antidemocrático, las consecuencias de un mal proceso podrían ser aún más graves que las de la salida de la Gran Bretaña de Europa sin ningún tratado en un mes. No obstante, si la primera ministra es incapaz de lograr una victoria en el parlamento y la oposición de derrocarla, parece que un nuevo referendo será la siguiente opción. Enorme incertidumbre, sin embargo, después de dos años de espera por lo menos en unos pocos días sabremos la respuesta.