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Nicaragüenses protestan en contra del régimen de Ortega, la semana pasada, en Monimbó. Foto: AP

La oposición nicaragüense intensificará a partir de hoy su presión contra el presidente Daniel Ortega, con una manifestación y un paro general; pero el gobierno, en contraofensiva, prepara su marcha de conmemoración revolucionaria hacia Masaya, la ciudad más rebelde del país.

Policías y antimotines están apostados en las entradas de Masaya, a 35 kilómetros al sur de Managua, haciendo temer una violenta incursión antes de que el gobierno celebre el “repliegue”, una caravana encabezada por Ortega, quien anualmente llega a esta ciudad para recordar una gesta de la revolución de 1979.

“No al repliegue”, “Monimbó resiste hoy, mañana y siempre”, se lee en paredes y barricadas que reforzaron los pobladores del aguerrido barrio Monimbó, en el sur de Masaya.

“Estamos pendientes de si el régimen nos viene a atacar. Nos quieren intimidar, pero Monimbó se está resistiendo y está fuerte y firme para protegerse y combatir”, afirmó a AFP Wilfredo, transportistas de 25 años, cerca de una barricada.

“Viva Monimbó, jamás nos rendiremos. Muerte a Ortega”, dice un enorme letrero en una barricada con la bandera de Nicaragua en su centro.

Existen evidencias por denuncias de la ciudadanía de utilización de armas de guerra de alto calibre y granadas de demolición de uso exclusivo del Ejército en las ciudades de La Trinidad, León, Sutiaba y Carazo”

Alvaro Leiva

Secretario de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos

En las últimas semanas, el gobierno intensificó la llamada “operación limpieza” de fuerzas combinadas para derribar las barricadas de adoquines que levantaron los manifestantes en las vías.

En Monimbó, los habitantes reforzaron las barricadas ante la amenaza de ataque de las fuerzas gubernamentales.

El dirigente de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) de Masaya, Danilo Martínez, denunció que la ciudad “está asediada por una fuerza de más de mil hombres paramilitares, policías y armamento pesado”.

“Aquí los está esperando Monimbó, no tengo miedo. Pasé las guerras civiles de los 70 y los 80. Estamos en resistencia porque queremos la patria libre. No queremos el régimen de Daniel: ha matado, ha golpeado a los padres”, dijo a la AFP María González, de 78 años, quien vendía mamones al lado de una barricada.

La situación en Nicaragua es crítica, según expuso la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que cifró en 264 el número de muertes registradas en Nicaragua en el contexto de las protestas.

La opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia llamó a la denominada marcha “Juntos somos un volcán” este jueves y a un paro nacional el viernes, el segundo durante la crisis.

“Queremos instar a Nicaragua y hacer un llamado a garantizar las protestas pacíficas y de las manifestaciones que siguen, así como la seguridad e integridad de todas las personas”, dijo el secretario ejecutivo de la CIDH, Paulo Abrao, al informar al consejo permanente de la OEA sobre la situación en Nicaragua.

El canciller de Nicaragua, Denis Moncada, calificó el informe de la CIDH de “prejuicioso y carente de objetividad”.

“No puede confundirse una protesta pacifica con actos terroristas”, sostuvo Moncada.

Asciende a 351 los nicaragüenses muertos

Al menos 351 nicaragüenses han muerto y 261 más están desaparecidos por la represión desatada por el gobierno contra las protestas que comenzaron el pasado 18 de abril en el país, informó ayer la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH).

Del total de fallecidos, 306 eran civiles, 28 formaban parte de grupos paramilitares que defienden al gobierno de Daniel Ortega, 16 eran policías y uno era miembro del Ejército, según detalló en rueda de prensa el secretario general de la ANPDH, Álvaro Leiva, quien leyó un informe preliminar de la organización.

Además, dos mil 100 personas han resultado heridas entre graves y leves y no tuvieron acceso a la atención médica oportuna del sistema de salud pública, de los cuales, 51 han sufrido lesiones graves con daño permanente.

El informe se refiere hasta la medianoche de este martes, mientras que el anterior reporte de la ANPDH, que analizaba hasta el 2 de julio, recogía que 309 personas habían muerto desde el pasado 18 de abril.

Eso implica que, entre el 2 y el 10 de julio, 42 personas han fallecido en la represión de las protestas que comenzaron por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia de Ortega, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra.

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